EL TAMUNANGUE
Está considerado como una de las expresiones folclóricas
más interesantes de América. Este baile no es exclusivamente de El Tocuyo, sino de toda la región
comprendida entre esa ciudad y Curarigua.
El Tamunangue, no es como algunos se imaginan, una
diversión, sino una especie de rito que practica el pueblo de estos lugares, en homenaje a San Antonio. De tal manera
que el pueblo de la citada región de Lara acostumbra a interpretar este baile en pago de alguna promesa a San
Antonio y, principalmente, en el día del santo, el 13 de Junio. En este caso
lo hacen delante de un altar y los músicos acostumbran quitarse el sombrero cuando van a cantar.
Además, siempre inician el canto con una Salve, cuya letra es
la misma de la oración, así llamada, que ellos cantan como un tono. Sigue la parte llamada la Batalla que es una esgrima del
garrote al compás de una música descriptiva. De resto, es una serie de danzas religiosas efectuadas en honor a un
determinado Santo, es costumbre desde tiempos muy remotos en varias regiones de España.
Según Silva Uzcátegui: El ha llegado a la conclusión de que
nuestro Tamunangue es una reminencia, una derivación de danzas folklóricas de algunas regiones de España, inclusive
Canarias, con esta opinión coincide la de Isabel Arets, quien en su folleto sobre El Tamunangue dice
que, evidentemente tal y como se baila hoy es una reconstrucción de danzas antiguas.
Con respecto a este baile, sucede un hecho curioso: Cuando
lo danzan las mujeres del campo, ellas lo interpretan como un rito, lo danzan en actitud de quien está orando, con la
vista baja en el suelo y entonces el Tamunangue adquiere su sello característico de grandeza, de serenidad. Se dice que en
varias oportunidades de sus representaciones en las fiestas folclóricas
de Barquisimeto, en una foto que tomaron se ve a una señorita que danzaba el Tamunangue, con la cabeza
alzada y mirando al danzante. Una cosa es bailar y otra, es interpretar una danza
religiosa. Este no es un baile que se hace por diversión, sino una serie de danzas religiosas como
hay tantas en el mundo del folklore.
El musicólogo chileno Eduardo Lira Espejo, dice en un
mencionado artículo publicado en El Universal que: El Tamunangue es uno de los bailes más originales que ha visto
en América. La elegancia aristocrática de su coreografía, la pureza de concepción de sus movimientos, revelan por una
parte que es un baile de regocijo popular, en el cual está exento todo sensualismo y elementos que pudieran
quitarle este espíritu ingenuo, con que todavía se baila en los campos de
Lara.
