Unificación y libertad cambiaria y ajuste para contener crack económico

Juan B. Salas | Archivo |

En una declaración institucional, los  miembros de Consecomercio afirman que el hecho de que el Poder Ejecutivo y el Banco Central de Venezuela hayan decidido no actuar debida y oportunamente para lograr una oportuna disciplina fiscal y liberar a la economía de restricciones y controles influidos por razones estrictamente ideológicas, han colocado al país en la antesala de la hiperinflación y al borde de una reacción social de proporciones inestimables.

De allí que ante lo que ha estado sucediendo con el bolívar en su relación con la multiplicidad cambiaria que se insiste en mantener, a pesar de sus repercusiones adversas en la economía nacional, en la capacidad de compra de la población trabajadora o pensionada y el intercambio comercial de Venezuela con el resto del mundo, corresponde al Gobierno dar los pasos imprescindibles que contengan el desbordamiento propio de economías en desorden extremo.

Consecomercio considera que tales decisiones conforman un paso cierto ante un panorama que obliga a no seguir difiriendo respuestas que, por tardías, ahora llevan implícitos costos políticos y sociales más difíciles de administrar, incluyendo ¿el reemplazo inevitable del bolívar, luego de haber perdido su capacidad funcional para las transacciones en condiciones de normalidad?

Estiman que se trata de acelerar decisiones relacionadas con la implementación de un  Programa de Ajustes que comience por poner en marcha una Política Monetaria verdadera, no casuística ni efectista. La inflación es el efecto de un problema monetario nacional y no de supuestas confabulaciones internacionales en contra del bolívar y de la economía venezolana.

 

Detener el crack económico

Consecomercio advierte que de lo que se trata, es de evitar  la inminencia de un verdadero crack económico, detener lo que ha venido sucediendo en las últimas horas con la repercusión de la más reciente devaluación que tiende a prolongarse por las restricciones cambiarias. Y cuya peor consecuencia, se insiste, recae en los estratos sociales con menor capacidad de pago para acceder a bienes y servicios imprescindibles, es decir, al 80% de la población.

Estiman que es urgente  la unificación cambiaria y plena libertad cambiaria, y comenzar a instrumentar un Programa de Ajustes que  contener la “fiebre”, mientras se crean las condiciones para desmontar progresivamente los ya “infuncionales” controles de cambio y de precios.

Pero además, sugieren  entrar en un proceso de modernización de la economía y no seguir literalmente secuestrados por las implicaciones de un rentismo petrolero, como por el comportamiento de los precios  del crudo en un mercado volátil y en donde el liderazgo y comportamiento, definitivamente, ya  no depende de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

 

Afrontar la realidad

Por otra parte, Consecomercio considera que la situación económica y social que se está creando no puede desvincularse de la multiplicidad de observaciones que han venido haciendo durante los últimos días, los diferentes organismos empresariales que representan al sector de la producción.

Todos han dicho que la oferta nacional de bienes y servicios se ha reducido sensiblemente, y que el abastecimiento, entonces, va a verse afectado, inclusive durante el primer trimestre del 2017.

Por otra parte, el otrora apuntalado  y perseguido objetivo político de la producción endógena revolucionaria ha terminado convirtiéndose en un desafortunado caso de contradicciones extremas.

Mientras desaparece la producción nacional por la negación gubernamental a estimularla, promoverla y respetarla con el desmontaje de sus controles restrictivos, gobiernos regionales reciben financiamiento central para que importen alimentos a valores internacionales, desconozcan la Ley de Ilícitos Cambiarios y abarroten anaqueles con bienes a precios dolarizados.

Si no hay capacidad para mejorar la producción nacional y el Gobierno carece de recursos para honrar obligaciones pendientes a nivel internacional, y le niega al sector privado la posibilidad de importar insumos, materias primas, repuestos o bienes terminados en condiciones cambiarias  apropiadas para un mercado deprimido como el venezolano, con precios dolarizados y salarios destruidos por la inflación,  ¿a qué deben atenerse 30 millones de consumidores?

Consecomercio, en nombre y en representación de sus organismos afiliados en todo el país, llama a las autoridades a escuchar y actuar ante la gravedad de lo que está planteado y se está provocando.

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