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Sacerdote y escritor larense, el presbítero Eduardo Antonio Álvarez Torrealba, mejor conocido con el seudónimo de Pepe Coloma, integra la generación intelectual larense de la segunda mitad del siglo XIX. Nació en Quíbor en el año 1868.
Desde sus días de niño, luego en plena juventud tuvo el privilegio de compartir con diversas personalidades de la vida cultural, educativa y religiosa de nuestra entidad federal en un período que abarca las décadas finales del siglo XIX y principios del XX. En su Quibor natal fue condiscípulo de su paisano Baudilio Lara, quien en el devenir del tiempo ocuparía lugar de importancia en las ciencias médicas.
En el transcurrir de su itinerario vital recibiría formación de notables maestros como Perfecto Urdaneta, Mariano Raldíriz y del presbítero Juan Pablo Wohnsieldher. Sin olvidar que monseñor doctor Ágüedo Felipe Alvarado fue quizá su principal mecenas en sus pasos hacia el sacerdocio ordenándose el 1ro de enero de 1891.
Incondicional a los preceptos religiosos, estableció permanentes y encendidas polémicas con el doctor Luis Razetti, en torno al tema del origen de la vida, defendiendo lógicamente la doctrina creacionista. En el marco de estas confrontaciones publicó algunos estudios, entre ellos uno publicado en 1904, bajo el título Ciencias biológicas. Origen y evolución de las especies y origen y decadencia del hombre.
El Presbítero Eduardo Antonio Álvarez Torrealba ejerció como ministro del culto en la parroquia eclesiástica de Quíbor, responsabilidad religiosa en la que se mantuvo hasta su fallecimiento ocurrido el 18 de septiembre de 1917. A la cultura venezolana aportó cinco libros (incluida una obra post morten) y los periódicos (semanarios) El Ángel del Hogar, El Pensamiento Católico y La Razón. |