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Juan José Bracho Pérez nació en Carora en 1858. Se infiere de los ensayos biográficos a él dedicados que la vida del joven médico y poeta caroreño Juan José Bracho Pérez se desenvolvió entre la pobreza material y la riqueza intelectual, situación extensiva a su entorno familiar, es decir “La Brachera” como se les identificó en la ciudad morereña.
A pesar de la corta edad en que falleció este ilustre galeno e inspirado poeta larense, menor a los cuarenta años, brindó aportes significativos en la educación institucional, la mediana y la poesía, labores intelectuales y ejercicio profesional en la que estaba plasmada la impronta del maestro torrense Juan Hilario Zambrano, quien formó una singular generación de jóvenes caroreños, entre ellos Leopoldo Perera, Ramón Pompilio Oropeza y el futuro médico y escritor Juan José Bracho Pérez.
Según estudio biográfico suscrito por Don Cecilio Zubillaga Perera, el joven Bracho Pérez antes de ejercer responsabilidades oficiales en la Corte Superior en Barquisimeto, ya que también cultivó el Derecho, cumplió importantes labores de maestro en su Carora natal, vocación docente que fue motivada por el recordado humanista curazoleño Don Emilio Maduro. No extraña entonces que una de las obras publicadas por el Doctor Bracho Pérez en 1.882 corresponda a un manual de Aritmética.
Como poeta, el talentoso joven caroreño se inspiró en el paisaje de su entorno vital, la flora, la fauna y el paisaje terroso caroreño, tal como lo resalta el mismo maestro Zubillaga Perera. Mientras que el doctor Ambrosio Perera agrega que su paisano y colega “...es considerado como uno de los grandes poetas que honran la literatura nacional”.
En el plano político fue un apasionado defensor de las ideas liberales, similar a sus parientes de “La Brachera”. Desde esa militancia ejerció cargos públicos destacando como funcionario honesto y responsable. Resta agregar que toda esta formación humanista y sensible, estuvo al servicio de los sectores sociales empobrecidos, quienes encontraron en él la mano profesional solidaria y la palabra afectiva. Esta particular vocación de servicio fue aplaudida por sus paisanos así como por vecinos de pueblos trujillanos quienes también lo admiraron. Su muerte acaeció en Carora el 29 de febrero de 1896. |