En la Sala Alternativa de EL IMPULSO: Ada Suárez compartió el decálogo para ser feliz

Marlyn Silva / Foto: Edickson Durán |
ADA SUAREZ REQUEZ. 11/11/2016. FOTO: EDICKSON DURAN.

La Sala Alternativa de EL IMPULSO  repleta, la noche del viernes, daba señas de la necesidad  por sacudirse el pesimismo, cargarse de energías positivas  y aprender cuál  es el camino  para encontrar la felicidad genuina.

En la conferencia Ser feliz es posible la psicóloga Ada Suárez desgranó, entre anécdotas y apoyo audiovisual, un decálogo de hábitos  para ser felices complementados con las  herramientas para aplicarlos con efectividad.

La confianza en sí mismo fue una de las recomendaciones  que encabezó la lista de acciones necesarias para sentir  satisfacción, porque, dijo, la felicidad  además de una decisión  es  un sentimiento  que no lo contiene un carro o un inmueble sino un torrente interior capaz de activarse solo cuando así se elige.

Valorarse, persistir, creer férreamente, aunque  otros no lo hagan, es esencial, insistió la conferencista, cuyo discurso ha recorrido  parte del país y ha explorado otras fronteras.

Declarar los comentarios  dañinos de terceros como “solo opiniones” es parte de la terapia para sobreponerse cuando se es foco de señalamientos negativos.

Suárez apeló también a la espiritualidad en el recurso creado  por ella  y probado con éxito a sí misma y a algunos pacientes.   “No  hay felicidad sin Dios”, declaró convencida para explicar el tercer hábito.

Las  personas  creyentes,  confiadas en la bondad del Padre  y en su  inagotable amor, afirmó, llevan una vida distinta.  Quien no es feliz está sediento de amor, pero porque desconoce la existencia de  Dios, que ama sin medida, afianzó la especialista. En orar y agradecerle por cada respiro englobó las formas sencillas  para aplicar  esta parte de la terapia.

Creer  también incluye  confiar en el vecino, el amigo, la familia. No juzgar  y, en cambio, ocuparse de resolver los errores individuales sin criticar  los de otros es  esencial si se quiere llevar una vida plena, aconsejó.

En la mitad de la enumeración insertó el perdón, cuyo concepto se ha distorsionado. Por eso,  aclaró que  perdonar no es olvidar la situación, sino  dejar ir el  rencor para evitar que el odio contamine el alma.

Individuos que han pasado por situaciones terribles como  una madre venezolana que  perdió a sus tres hijos por la violencia, han sabido perdonar  y reencontrarse con la felicidad, citó. Por eso,  dijo,  es imperante “perdonar siempre”, por muy grave que haya sido el daño.  Hacerlo de corazón es señal de crecimiento personal y eso,  sugirió, se celebra cuando se  logra.

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