Tintorero no celebrará este año su tradicional feria artesanal

Hugo J. Boscán | Fotos: Steven Valecillos |

Todos los años, desde hace muchos, al acercarse el mes de agosto, los habitantes de Tintorero, en el municipio Jiménez, comenzaban a prepararse para su feria artesanal, que en el 2016 llegó a su edición número 25 con el carácter de nacional.

Este año, pese a los malos augurios por la situación política del país, los habitantes de la pintoresca población guardaban algunas esperanzas de que podrían participar en la número 26, esperanzas que fueron diluyéndose conforme transcurrían los días y no observaban interés alguno por organizar el evento que se había convertido en sitio de reunión de trabajadores de los hilos, telas, madera y arcilla, no sólo de Lara sino también de otras entidades del país, incluso de paises vecinos.

!La feria no va este año¡, sentenció alguien al llegar agosto, el mes durante el cual se acostumbra celebrar la exposición y venta de artículos elaborados por mujeres y hombres del pueblo.

¿Las razones?, Tintorero no escapa a la crisis que está afectando a Venezuela, además de que la materia prima utilizada para la elaboración de las piezas más representativas de la región, como son, las hamacas y chinchorros multicolores, o no se consigue o si ocurre es a precios por demás exagerados debido a que deben ser importados, en la mayoría de los casos pagados con dólares libres.

“Los hilos vienen de España, o de China y nosotros no estamos en condiciones de pagarlos al precio de dólar negro porque entonces tendríamos que vender los artículos l caro y la gente tampoco está en condiciones de pagarlos”, explicaba una de las artesanas que, pese a todo, sigue produciendo porque, especialmente de otras entidades, incluso de Colombia, vienen a comprar para revender.

Puso como ejemplo que una hamaca normal se vende hoy en 200 y hasta 250 mil bolívares, y una semiespecial en 350, los chinchorros están en 80 mil y la media docena de individuales en 25 mil.

Quienes trabajan la artesanía se quejan de que desde el gobierno Nacional,en cada temporada electoral, les prometen traerles hilos directamente a bajo costo, pero llevan años esperando el cumplimiento de esas promesas.

“El hilo que comprábamos en 7.500 el kilo nos lo venden ahora en 23 mil bolívares y de 50 talleres que existían en Tintorero apenas si quedarán 15, que trabajan a media máquina por falta de materia prima, y de personal, ya que muchos hilanderos han dejado el oficio para trabajar en la agricultura”, dice el dueño de uno de los talleres, agregando que de 15 operarios que tenía sólo quedan dos.

Este viernes, en Tintorero no había el movimiento característico de los días de pre-feria, aunque en varios de los locales se podía observar a los dueños o empleados preparando bultos con hamacas, chinchorros e individuales con destino a entidades como Zulia, Carabobo, Aragua, Caracas y hasta ciudades del oriente del país.

Es que la fama de Tintorero como polo artesanal de Venezuela no es algo nuevo pues desde hace muchos años viene cimentando esa fama, que traspasó la frontera varias veces, recordándose cuando Juan Evangelista Torrealba, fundador de una dinastía de artesanos, fue galardonado en la Exposición Iberoamericana de artesanía celebrada en Sevilla, España, entre 1929 y 1930, e, igualmente, en 1922 fue galardonado como primer artesano, recibiendo el diploma de manos del presidente del Concejo Municipal de la fecha, doctor Baudilio Lara.

En definitiva, este año, Tintorero se quedó sin su feria artesanal.

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