Cestaticket por talonario representa un retroceso

Angélica Romero Navas | Foto: Archivo |

La Gaceta Oficial que contiene los decretos de aumentos de salario mínimo mensual y ajuste del cestaticket, todavía no ha sido publicada. En el reciente anuncio, el Presidente asomó el retorno del pago del bono de alimentación por talonario.

El pago con “cupones” se superó cuando se comenzó a implementar la tarjeta exclusiva para depósito de cestatickets y que contaba con la Red Maestro que la convirtió en una tarjeta de débito más.

Sin embargo, desde mayo de 2017, el Gobierno nacional decidió que el pago del cestaticket debía hacerse en efectivo o transferencia a la cuenta nómina del trabajador, lo que facilitaba el proceso en las oficinas administrativas y le daba más opciones al trabajador para disponer de su dinero.

El retorno del pago por talonario representa un procedimiento engorroso, indica Elena Fung, encargada de un establecimiento asiático en el este de Barquisimeto. Explica que la decisión trae una serie de consecuencias que no fueron evaluadas por el Presidente.

Uno de los principales problemas para los comerciantes es la no disponibilidad inmediata del dinero para reponer inventario, anteriormente los encargados debían acumular los tickets, llenar una boleta, depositarlos en la cuenta de la empresa encargada (Valeven, Todoticket, Cestaticket Services…) y esperar al menos tres días para que se hiciera efectivo.

Volver a esto no es viable en este momento, resalta el consultor gerencial y financiero Juan Pablo Pérez, director de la Cámara de Comercio del estado Lara, pues en este proceso hiperinflacionario, en donde los comerciantes deben reponer prontamente su mercancía y los consumidores deben adquirir bienes y servicios con la velocidad necesaria para asegurar su precio, esta nueva norma traerá consecuencias negativas.

-Cualquier hora afecta, miremos la historia, en la mañana un producto puede tener un precio y en la tarde, ya tiene otro.

Los consumidores también rechazan este sistema de pago por varias razones: la primera es la restricción en la compra de bienes, pues algunos establecimientos buscarán excusas para no recibir pago con tickets; también argumentan que se verán en la obligación de gastar un monto específico y comprar cosas sin necesidad porque en los comercios no dan vuelto si se paga con ticket; además cabe la posibilidad de extraviar o que les sea robada la tickera.

Elena Fung dice que también los comerciantes deben estar más atentos por la falsificación de tickets y verificar que las condiciones del papel sean óptimas porque de lo contrario los rechazarán en el banco y perderán la venta.

Las empresas por su parte, deben pagar por adelantado a los fabricantes de ticket de alimentación, lo que corresponde al bono para sus trabajadores, enviar el detalle de los montos, encomendar la impresión y pagar para transportarlos. Asimismo deben estar en constante comunicación por posibles errores, modificaciones a último minuto o atrasos en pagos.

Todo eso sin contar que las empresas adicionalmente deben pagar un porcentaje para la impresión de los tickets.

El patrono tiene por ley cinco días para ese proceso, pero con la opción de depositarlo en cuenta nómina bastaba con una transferencia electrónica que se hacía efectivo inmediatamente y no había atrasos en los pagos. Adecuarse nuevamente a los talonarios requiere horas de trabajo y múltiples diligencias.

La decisión del retorno al papel tampoco toma en cuenta los impactos medioambientales, tanto para la fabricación del papel (extracción de materias prima) hasta el tratamiento al final de su vida útil, que no es favorable para la contaminación atmosférica y acuática.

El director de la Cámara de Comercio indica que es importante esperar la publicación de la gaceta para saber si regresará el esquema del pago exclusivo por talonario o dejará abierta la opción al uso de la tarjeta electrónica, que convendría más por ser dinero líquido.

Además considera que la razón que el Gobierno publica para retornar al papel, que es combatir la venta de efectivo, es sólo la punta del iceberg de un desorden económico muy complejo.

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