FOTOS Camilla y ambulancia: todo un lujo en el Hcuamp

María Fernanda Peñalver | Fotos: Karen Paradas |

Sus familiares deben sacarlos en brazos sin importar la edad, patología ni su estado de salud. Usan como soporte un edredón grueso, mientras que el paciente con su estado más débil y con las vías colocadas debe ser trasladado.

Es algo común en la emergencia del Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp) cuando deben movilizar a alguna persona a otro centro de salud para que se realice ciertos exámenes.

La situación es similar para aquellos que van a ingresar al hospital más importante de la región. Aquellos que pueden esperar deben dar varias vueltas a la redoma durante al menos 15 minutos hasta que se consiga al menos una silla de ruedas, mientras que los más urgidos deben ser cargados o por sí mismos se arrastran hasta lograr ingresar.

Son condiciones que los familiares consideran inadecuadas, no ven justo que tan reconocida institución no cuente con implementos tan importantes para atender a los pacientes.

No hay ambulancias que trasladen, no hay sillas de ruedas que movilicen, no hay camillas para recostarse, tampoco galenos que brinden una atención inmediata, sino una vez adentro de la emergencia.

El hecho de que no tengan los equipos funcionales para realizar tomografías genera que esta sea una de las principales causas por las cuales deben llevar al enfermo a otro centro de salud, el cual además es privado, en una ambulancia paga.

“El sábado debimos cancelar 350 mil bolívares para que lo llevaran hasta una clínica y hoy otros 250 mil bolívares de aquí a Badan”, expresó Yelitza Reinoso, cuyo familiar fue operado por un hematoma en el cerebro.

Explicó que no solo se trata del gasto por el traslado, sino que además deben costear el examen en sí que representa otra cifra con al menos cinco ceros a la derecha.

Teóricamente el hospital cuenta con sus propias ambulancias, pero estas son desconocidas por los usuarios. “Siempre nos dicen que vayamos a afuera” siendo estos los vehículos privados que tienen un costo elevado.

María Contreras tiene a su hijo internado desde hace 18 días, el mismo se encuentra en el área de trauma shock y aseguró que los zancudos y moscas abundan en el lugar.

Asimismo expuso que hay quienes llegan con pésimas condiciones y aun así deben esperar en el piso a que se desocupe una cama.

Una vez ingresados los seres queridos no se quejan del trabajo de los médicos hacia el necesitado, pero sí critican que no haya alguna persona atenta en la puerta cuando se presente alguna urgencia.

“Aquí uno ve a los tiroteados tirados en el piso porque nadie los recibe”, expresaron. No hay ambulancias ni camilleros que ayuden a que el paciente evite sufrir otro accidente mientras lo trasladan hasta la entrada de la emergencia.

Hay quienes incluso dejan realizar exámenes para no cancelar la cuantiosa cifra que implica mover a una persona en ambulancia en un recorrido que es de apenas una o dos cuadras. La recomendación es simple “pague o busque un carro particular”, algo difícil para las personas de bajos recursos.

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