FOTOS: San Lorenzo Viejo amerita pronta atención

María Fernanda Peñalver | Foto: Daniel Arrieta |

“Entre nosotros mismos no nos reconocemos después de las siete de la noche”, así describieron los vecinos la oscuridad absoluta que hay en el sector cuando se esconde el sol. Como “la boca del lobo” queda San Lorenzo Viejo en parte alta, específicamente en el área denominada La Redoma.

Las bombillas se han dañado con el tiempo, mientras que otras han sido robadas, lo que ha generado que los encuentros en la calle entre vecinos se hayan eliminado por el temor que representa no poder ver siquiera quien se puede acercar.

“Ya ni se echa cuento como antes”, aseguraron a la vez que expusieron que hasta las luces de las casas se roban y la calle queda totalmente a oscuras.

Como si no bastara con eso, los postes se encuentran en mal estado, la parte baja de los mismos se ha podrido lo que pone en peligro las viviendas cercanas si se llegan a caer sobre las mismas.

Las deficiencias por supuesto han generado que las quejas de los afectados vayan más allá de un lamento, los mismos han realizado las diligencias correspondientes, sin embargo no se les ha dado solución, según relató Hercilia Vásquez, habitante de la zona.

El aseo urbano es otra de las problemáticas, denunciaron que desde hace tres meses los camiones no se acercan al lugar, por lo que deben ingeniárselas para evitar llenarse de basura, pero esto resulta prácticamente imposible, debiendo usar sus patios para mantener las bolsas llenas de desechos y posteriormente bajarlas hasta la avenida principal, en donde sí se ven beneficiados continuamente.

“Quizás ahorita sí se aparecen para pedir los aguinaldos”, expresaron los afectados quienes se mostraron descontentos por no contar con el servicio tan importante, lo que puede provocar incluso enfermedades por mantener desperdicios acumulados.

Así como la luz y el aseo, en San Lorenzo Viejo no dejan de sufrir por no tener agua, uno de los pesares más fuertes para los larenses.

Si bien estaban acostumbrados a solo contar tres días con el vital líquido, ahora son apenas dos y de manera intermitente.

“Uno tiene que estar pendiente si llega, puede ser en la madrugada y hay que salir a llenar los tobos”, detalló María Agüero quien agregó que la oscuridad no ayuda y genera miedo el simple hecho de salir al patio o garaje para recoger agua.

Quienes sufren por no tener siquiera estos servicios exigieron a las autoridades hacerse cargo, puesto que son decenas de familias afectadas y que no tienen las mínimas condiciones de vida para habitar en el lugar popular.

Criticaron además que el Consejo Comunal de la zona tampoco se hace cargo de las diversas preocupaciones que se tienen, por el contrario, aparecen únicamente para exigir y no para generar algún aporte que permita dar solución a las numerosas deficiencias.

Igualmente, esperan que los cuerpos de seguridad también se hagan cargo de evitar que los delitos, así sean sencillos, incrementen, puesto que suficiente les resulta no tener luz, aseo ni agua.

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