No se puede desperdiciar la ocasión de dialogar sobre la crisis

Pacífico Sánchez | Foto: Archivo |

Cualquier posibilidad de diálogo o encuentro entre el Gobierno y la oposición no puede ser desestimada por los factores democráticos ante la grave crisis que afecta a la población venezolana.

Tal es el criterio del Dr. Asdrúbal Aguiar, profesional del Derecho, escritor, ensayista, profesor universitario de universidades nacionales y extranjeras, ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y asesor del grupo Iniciativa Democrática de Europa y las Américas (IDEA).

El martes de esta semana causó sorpresa el anuncio hecho por el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, quien en Paris recibió al canciller Jorge Arreaza y saludó el encuentro entre oficialistas y opositores venezolanos en República Dominicana, para una conversación promovida por el presidente quisqueyano Danilo Medina y el ex jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Aunque la Mesa de la Unidad Democrática en un comunicado el mismo martes dijo que no existen condiciones para el diálogo, se logró saber que el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, encabeza la delegación que viajó a Santo Domingo para atender la invitación del presidente Medina y Zapatero.

Al ser consultado el Dr. Aguiar sobre este asunto, tomando en consideración que algunos dirigentes de oposición se muestran reacios a dialogar con representantes del Ejecutivo Nacional a raíz del fracaso de las anteriores conversaciones, su razonamiento consiste en buscar salidas a los problemas que hoy afectan al pueblo venezolano.

Considera, eso sí, que la oposición debe llevar propuestas definidas en el aspecto político, tales como el establecer un cronograma electoral en vista de que el Consejo Nacional Electoral lo ha venido suministrando a cuentagotas.

Otro aspecto a considerar es la crisis humanitaria, que cada vez se torna mucho más grave, porque a diario son más las personas que fallecen por falta de medicamentos y es mayor la cantidad de quienes no tienen alimentos.

De igual forma se debe tratar el problema de la inseguridad y de la impunidad.
Y es natural que se aborde el de la producción nacional, porque ya no existen recursos para importar lo que no se puede producir en el país.

Señalar que anteriormente no fue posible concretar respuestas a los planteamientos, no impide desaprovechar esta oportunidad que ha anunciado el gobierno francés.

Es evidente que el Gobierno ante ese anuncio tratará de sacarle provecho, lo que es un legítimo derecho que tiene. Pero, también es legítimo el derecho de la oposición de buscar salidas a esta situación. Claro está, ninguna de las partes tiene por qué ceder abiertamente en sus posiciones. La oposición no va a aceptar todo lo que el Gobierno quiera, pero tampoco el Gobierno hará todo lo que la oposición exija, ya que el diálogo es para buscar soluciones a una situación que atañe a toda la población.

Cerrarse al diálogo tendría la otra vía: la violencia, en la cual perdería la oposición, el Gobierno y todos los demás.

-Pero, ¿cómo va a haber diálogo si el Gobierno no se conformó con no reconocer a la Asamblea Nacional, sino que instaló una Constituyente que, además, de haber asumido sus funciones, ahora pretende juzgar y condenar a diputados como Borges, acusados de traidores a la patria?

-Precisamente, una de los temas políticos que debe asumirse en un diálogo es el reconocimiento a la Asamblea Nacional, ya que la Asamblea Nacional Constituyente del oficialismo violentó los artículos 347 y 5 de la Constituciòn.

 

 

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