Mendoza en la Vuelta al Táchira: De sueño a pesadilla

Carlos José Méndez/Enviado especial/Foto: Luis Salazar/Enviado especial |

El sueño de José Mendoza se convirtió en pesadilla en cuestión de kilómetros. Lo que se suponía iba a ser el broche de oro para una gran participación, terminó en una total desazón.

¿Qué le pasó a Mendoza? Era la pregunta que todo el mundo se hacía. Y el corredor, poco después de llegar al velódromo J.J. Mora, luego de 24 minutos y medio respondió: “Desde ayer (el sábado) me sentía muy débil… Me pegó el esfuerzo que hice hacia Casa del Padre”.

Una persona cercana al pedalista señaló que el oriundo de Colón y criado en Las Mesas no hizo de manera adecuada el proceso de recuperación, entre el final de la porción sabatina y el inicio de la fracción dominical. “No comió bien, ni durmió bien… eso es letal para un ciclista”, señaló el consultado.

El viacrucis de Mendoza empezó mucho antes de que llegase el terreno más duro. Comenzó a quedarse al pie de la cuesta, en el tránsito de San Antonio a Rubio. Varios colegas, entre ellos José Rujano, se colocaron al frente para ayudarlo, pero el entonces líder no reaccionaba. “No puedo”, era lo único que atinaba a decir el corredor, mientras atravesaba por aquello que en el ciclismo se conoce como  “pálida”.

Allí, a 40 kilómetros de la llegada, perdió el título, en un desenlace amargo, muy cruel. No se pudo coronar como esperaban muchos en la historia de ese humilde pedalista que corrió la Vuelta con bicicleta prestada y con un equipo de solo cuatro integrantes.

Le queda, eso sí, el grato sabor del aplauso que recibió ayer, mientras recorría el velódromo a hombros de sus seres queridos, de aquellos que lo bautizaron como el “campeón sentimental”.

Ahora lo espera Europa, porque al parecer ya tiene cerrado un acuerdo con el Amore & Vita italiano. Su revancha llegará pronto.

 

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