Caída de la actividad agrícola desata una grave crisis económica en Torres

Rosmir Sivira | Archivo |

La crisis económica actual afecta aún más a los pueblos. Municipios como Torres, además de que no son dotados de alimentos y medicinas, entre otros insumos y repuestos, como las grandes ciudades, ven afectada su principal actividad económica: la agricultura.

Para Fernando Alejos, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carora, la situación que se vive en el municipio es lamentable, ya que dependen en un importante porcentaje de la actividad pecuaria y el valor de la carne se encuentra regulado, sumado a que la cañicultura, otra de sus principales actividades económica, sufre las consecuencias de un mercado regulado.

-Apenas subieron un poco el precio de la azúcar. Pero desde hace muchos años el sector sufre una fuerte regulación que ha devastado la actividad. No hay equipos para el arrime ni la molienda, lo que ha hecho que nuestro principal rubro se vea deprimido.

La producción de caña ha mermado considerablemente por múltiples factores, entre estos la falta de estímulo, ya que hasta hace pocas semanas el valor de un kilogramo de azúcar era inferior al de un caramelo, señaló.

Los cañicultores han pasado de producir 1.000 y 2.000 hectáreas de caña de azúcar a sólo 100 y en algunos casos se han dedicado a otras actividades, relacionadas o no con la agricultura.

Alejos recordó que en Torres se encuentran dos importantes centrales azucareros también en precarias condiciones.

Situación agudizada por el agua

A esta crítica situación sumó la problemática que representa para el municipio la sequía ocasionada por el fenómeno El Niño, que afecta tanto sus actividades comerciales e industriales como vida diaria.

Solicitó a los distintos niveles de gobierno realizar las gestiones necesarias para que Carora y otros sectores se surtan en mayor medida de la presa Cuatricentenaria en Atarigua, que cuenta con la capacidad para atender la demanda o en su defecto se repare la actual red de distribución que registra severos daños.

Una larga cadena

Alejos subrayó que en la misma proporción en que cae la actividad agropecuaria, disminuyen el resto de los sectores, ya que no se tiene que vender, ni que comprar, mucho menos poder adquisitivo, por tratarse de una cadena.

Relató que múltiples familias que se dedicaban al transporte de los rubros agropecuarios también mantienen sus actividades paralizadas. El municipio no cuenta con mercancía para trasladar, sumado a la problemática existente con autopartes y repuestos, además de la adquisición de cauchos y baterías de vehículos.

El sector metalmecánico de Carora, que se dedicaba a la producción de bateas y jaulas para el traslado de caña de azúcar, no cuenta con materia primas para sus labores y además la demanda de sus productos ha disminuido considerablemente.

Por razones como esta, el municipio ha registrado un fuerte éxodo del campo a la ciudad, lo que compromete el futuro de la actividad agrícola y pecuaria de la región.

También afectado el comercio

En este sentido, subrayó que la actividad comercial en el municipio depende de los niveles de consumo. Al no haber actividad en el campo, los torrenses ven mermada su capacidad adquisitiva y disminuyen las ventas, razón por la cual, señaló, han cerrado múltiples establecimiento de origen asiático en Carora.

Al haber también un fuerte desabastecimiento y reducirse la oferta, se vuelve cada vez más compleja la compra, se incrementan la venta informal o “bachaqueo” y se hace aún más difícil la adquisición de productos para las familias torrenses.

A esto sumó los problemas que ha acarreado para el sector comercial el contenido de la Ley de Costos y Precios Justos, que representa otro impedimento para la reposición de mercancía, ya que obliga a vender bajo pérdidas.

En cifras

5% es el nivel de promedio de producción de un agricultor que trabaja 2.000 hectáreas de caña de azúcar.

 

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