Diez turbinas del Guri podrían apagarse el 29 de abril

Javier Vargas | Cortesía |

El colapso del sistema eléctrico venezolano parece inminente, tanto es así que durante las últimas horas, el ministro de la Electricidad Luis Motta Domínguez ha pronunciado a través de su cuenta twitter la gravedad de la situación. “Así estaba, aproximadamente hace un mes, así está hoy. Tu colaboración es necesaria! Ahorremos Energía”, expresó.

Y es que el nivel del Guri ayer estaba en 244,50 metros sobre el nivel del mar (mnsm). Los integrantes de la Comisión Nacional Eléctrica, del Colegio de Ingenieros de Venezuela, han expresado que de llegar a 244msnm, habría que comenzar a apagar las turbinas de la casa de máquina II que generan actualmente 5 mil megavatios, o de lo contrario se ocasionarían severos daños al sistema hidroeléctrico. Estiman que para el martes de la semana próxima el nivel podría caer a esa cota de 244msnm, tomando en cuenta que el agua desciende 15 centímetros por día.

Para Antonio Patiño, miembro de esa comisión, lo más preocupantes es que si el nivel del Guri llega a 240msnm habría que apagar todas las turbinas (10) de casa de máquina II, y eso obligaría a racionar el 50% del consumo en todos los estados por seis horas cada día, explica . “Los racionamientos ya no serían por una o dos horas, sino que serían más largos.

El país no va a colapsar, no se va a apagar, pero vienen racionamientos más severos”.
Volviendo a la constante de decrecimiento del Guri de 15 centímetros por días y tomando en cuenta que los pronósticos de lluvias más alentadores indican que el verano acabaría entre junio y julio, el agua llegaría a la cota 240msnm el viernes 29 de abril. “Las matemáticas no fallan, el 29 de abril llegaríamos a los 240msnm, de no llover, pero lo más importante es hacer un llamado a los usuarios para que consuma solo lo necesario, solo enciendan electrodomésticos que sea necesario usar, solo así podríamos extender las fechas de alertas que se vienen y que están calculadas ya”.

Advertencias del CIV

El Colegio de Ingenieros de Venezuela advirtió el deterioro de la industria eléctrica varios años atrás.En un informe explicaba que el proceso de deterioro se inició entre los años 2002-2003, alcanzó su clímax en 2009-2010, y desde entonces se ha hecho crónico.

Detalla el informe que en 1999, Venezuela era uno de los países más urbanizados de la región, pero contaba con una industria eléctrica donde participaba el Estado y el sector privado nacional; con un moderno parque de generación hidroeléctrica y térmica, una red de transmisión de alta tecnología y una distribución que abarcaba al 96% de la población y casi todo el territorio. Era seguro, garantizaba un suministro eléctrico de calidad para el desarrollo económico y social del país.

Como una de las causas de la crisis el informe expone que lo político empezó a influir más que lo técnico y lo económico, es decir que las tomas de decisiones se guían básicamente por criterios políticos, que condujeron a la desprofesionalización de la industria eléctrica.

Inició la subestimación de los criterios técnicos, rutinas, procedimientos, planes, protocolos técnicos y económicos existentes en la empresa operadora. La contratación de personal gerencial, profesional y técnico comenzó a regirse por lealtad política y no por formación y experiencia. Hubo despidos, jubilación anticipada o marginamiento de personal con formación y experiencia. Se despilfarraron los recursos en el exterior en función de intereses geopolíticos: regalos, inversiones, compra de equipos y materiales.

La política acabó el sistema

En este gobierno iniciaron las contrataciones de empresas foráneas de ingeniería y construcción, por intereses geopolíticos, en detrimento de la ingeniería y la industria nacional.

Otro de los errores que marca el documento es la centralización del sistema con la creación Corpoelec que se convirtió en la empresa monopólica del servicio sustituyendo a 14 empresas, estatales, mixtas y privadas, distribuidas en todo el país.

A partir de ese momento la toma de decisiones se concentró en Caracas. Ahora todos los procesos productivos y administrativos se deciden desde la sede central, en la capital. Las regiones perdieron la capacidad de decisión y de ejecución, lo que afectó la agilidad de la empresa y su capacidad de respuesta a los requerimientos de usuarios y del sistema.

Los trámites administrativos (compras, pagos, viáticos.) se concentran en Caracas, retardando las tareas operativas y de mantenimiento y afectando a los trabajadores.

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