“Haciendo lo correcto tardaríamos cuatro años en recuperar la economía”

Jorge Euclides Ramírez Foto: JER |

El doctor Carlos Machado Allison es en la actualidad una de las referencias científicas de mayor nivel académico que existe en Venezuela en materia alimentaria. Individuo de número de la Academia de Ciencias y profesor del IESA, cuenta en su currículo con estudios de cuarto nivel en México y Brasil, mientras que en la línea gerencial ha ocupado altos cargos públicos y privados, incluyendo el de viceministro de Agricultura.

Con el objeto de aprovechar sus amplios conocimientos en esta materia fue invitado por los organizadores de las novenas jornadas científicas de Asocrica celebradas en Carora, del 10 al 12 de marzo, a objeto de que dictara una conferencia sobre las perspectivas del sector agropecuario en Venezuela.

Allí, frente a un auditorio compuesto por unas 300 personas, entre ganaderos, profesionales del ramo y estudiantes, el doctor Machado Allison explicó que intentar analizar la realidad de nuestro país con base en cifras era incursionar en el camino de las mentiras, ya que desde el año 2006 el Gobierno nacional no las lleva o en todo caso no las publica, aunque existen estimaciones aproximadas generadas por los gremios y unidades de investigación bajo la dirección de especialistas confiables.

Colocados en este escenario de cálculos extraoficiales pero validados por organismos confiables, el panorama en nuestro país luce desolador, ya que si bien en el año 2015 hubo algunos rubros ganadores, de los 58 más importantes y estudiados, como el avícola y el porcino, hoy por hoy todos están en pésima situación y con tendencia a continuar en ruta de colisión, con un agregado que para él como biólogo es altamente preocupante, y es que 80 por ciento de los alimentos que se mercadean en Venezuela no son aptos para el consumo, según los parámetros de calidad europeos.

El calvario hacia el hambre

De manera estructurada y como si guiara al auditorio en un viaje sobre escenarios históricos comprimidos en la brevedad de dos décadas, el doctor Machado Allison fue explicando la manera como se fue desmantelando el aparato productivo nacional, en lo que nosotros con empatía periodística calificamos mentalmente como el Calvario hacia el Hambre que actualmente padece el pueblo venezolano.

Confiscaciones, leyes contrarias a la producción, impuestos, inspecciones y castigos innecesarios y desproporcionados, inseguridad, regulación de precios y así una cadena de elementos y condiciones cuyo resultado ha sido que los venezolanos consumieran un promedio de 550 kilos de alimentos al año durante el 2015, cuando en 1998 consumían 800 kilos, con el agravante de que este año los niveles de consumo están bajando drásticamente.

Las soluciones que planteó el expositor desde la tribuna de conferencistas fue las de continuar trabajando, unirse y exigir políticas viables a las autoridades y afirmarse en el optimismo de que el país saldrá adelante.

Este es un Gobierno reaccionario

Fuera del auditorio y de las naturales formalidades institucionales que obligan a restringir opiniones políticas, en beneficio del legítimo equilibrio que siempre han mantenido los organizadores de estas jornadas, entrevistamos al doctor Machado Allison:

-¿Usted cree que los actuales gobernantes conozcan algo de socialismo o de comunismo?
Antes de responder sonríe y se nos queda mirando fijamente, lo cual nos obligó a explicarle la fundamentación de la pregunta: Le pregunto porque usted es hijo y sobrino de las figuras tutelares del comunismo en Venezuela, personajes históricos que transcendieron fronteras y se han colocado como emblemas de la izquierda a nivel continental. Me refiero, por supuesto a su padre, Eduardo Machado, y a su tío, Gustavo Machado.

El doctor Machado Allison precisa que ni su padre ni su tío fueron fundadores del PCV porque estaban en el exilio, pero que efectivamente fueron fundadores de este partido en México y otros países centroamericanos.

”Ellos nacieron ricos y murieron pobres de solemnidad, al punto de que mi padre dependía para su salud de mi seguro como profesor universitario y de las ayudas económicas de mi hermana. Ellos tenían un severo código de ética, en el PCV quien se cogiera un centavo era inmediatamente expulsado. En nuestras casas había un riguroso sistema de comportamiento fundamentado en la moral y la honestidad. Esos códigos yo no los observo para nada en los personeros de este Gobierno. Y menos entiendo que esté bajo la tutela militar cuando la esencia del socialismo y el comunismo es totalmente contraria a esta condición”.

El entrevistado habla con cariño, respeto y admiración, de su padre y de su tío, no obstante nunca compartió sus pensamientos y antes bien considera que los gobiernos más reaccionarios son los que limitan la propiedad privada, porque impiden que los ciudadanos desplieguen toda su capacidad creativa y ello conduce a un empobrecimiento general de la sociedad.

”Considero que este Gobierno es profundamente reaccionario, con el agravante de que además está signado por la corrupción y la ignorancia. Aquí el desastre alimentario es que han colocado en manos de militares que no saben absolutamente nada de esta materia la responsabilidad de abastecer al país, cuando los circuitos agroalimentarios son engranajes muy bien sincronizados que requieren un manejo altamente especializado; por eso se pudre la comida en los puertos, importan trigo durum para pan y suave para pastas, cuando debe ser todo lo contrario. Esto a manera de ejemplo pero eso sucede en todos los rubros; el problema es su total ignorancia y la motivación pecuniaria”.

“Si me nombran ministro no haría nada”

Puestos frente a estos dramas de incompetencia y devastación, le preguntamos qué medidas de urgencia aconsejaría tomar a cualquier Gobierno que le solicite opinión:
”Si a mí me nombran ministro lo primero que haría es no hacer absolutamente nada, no aplicar ninguna de las 264 leyes que durante estos últimos 17 años han arrinconado a los productores del campo. Yo estoy seguro de que con esta iniciativa en seis meses tendríamos un incremento del 30 por ciento de la producción agropecuaria. Al no hacer nada también detendríamos al autobús del terror: guardias, fiscales, inspectores, comisarios y otros funcionarios públicos que constantemente visitan a los productores para imponerles penas, multas y cobro de comisiones”.

-Si el Gobierno asumiera como buenas las propuestas de los gremios, universidades y especialistas como usted y las aplicara, ¿en cuánto tiempo podríamos ver una recuperación?
-Yo estimo que si el Gobierno hace lo correcto, en cuatro años el pueblo venezolano podría consumir nuevamente los 800 kilos de alimentos al año que consumía en 1998. Para ello hay que actuar con diligencia y con un cronograma bien aplicado. No es mucho tiempo y ello gracias a que en Venezuela quedan reservas humanas, tecnológicas y logísticas que permitirían esta recuperación en corto plazo”.

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