Macri admite que bajar la inflación llevará hasta 3 años

AFP | Foto: AP |

El presidente Mauricio Macri admitió el miércoles que llevará de dos a tres años reducir la inflación en Argentina, al anunciar una herramienta para que los consumidores monitoreen desde sus teléfonos móviles los precios en los supermercados.

El mandatario sostuvo durante el anuncio de inversiones de una cadena de supermercados que “está comprometido a reducir la inflación”, una de las mayores preocupaciones de los argentinos que anualmente genera fuertes tensiones entre los sindicatos y las autoridades a la hora de negociar la actualización de los salarios.

El gobierno calcula un incremento del costo de vida de entre 20% y 25% en 2016, aunque economistas y sindicatos sostienen que sería de al menos 35%.

Al anunciar la herramienta que busca prevenir la remarcación de precios denunciados por asociaciones de consumidores, el presidente, un conservador que asumió el poder hace dos meses, indicó que el gobierno ha pedido “a todos (los dueños de supermercados) que publiquen en internet los precios de los artículos que venden para que cualquier argentino pueda chequear dónde se encuentra el mejor precio y así defender su salario”.

Macri acusó además al gobierno de su antecesora Cristina Fernández (2007-2015) de haber llevado a Argentina a tener una de las inflaciones “más altas del mundo”.

Argentina es el segundo país con mayor costo de vida en América Latina después de Venezuela.

El nuevo sistema de control de precios por parte de los consumidores, del que la prensa ya ha dado algunos detalles y que será anunciado oficialmente en los próximos días, contempla la obligación para las grandes cadenas de supermercados de informar los valores de todos sus productos a una página web que cada consumidor podrá consultar con su teléfono móvil.

Esa base de información en tiempo real será puesta a disposición de desarrolladores de aplicaciones móviles para que diseñen una que permita comparar los precios de todos los comercios. La herramienta fue analizada en su momento por el gobierno de Fernández como una opción para contener la creciente inflación.

En los últimos días se hizo evidente la dificultad de parar los aumentos de los valores de algunos productos como la carne, el alimento más preciado por los argentinos. El gobierno llegó a sugerir que los consumidores castiguen a los supermercados y carnicerías dejando de comprar el producto.

El ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay afirmó que cuando recientemente compraba en un gran supermercado de Buenos Aires encontró “excesivo” el precio del asado: 140 pesos (casi 10 dólares) el kilo.

 

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