Pamplona celebra las fiestas de San Fermín

Yulimar Rodríguez | Foto: AP |

Miles de personas cada año visitan Pamplona para vivir el riesgo y la emoción de sus populares encierros, durante nueve días, vestidos con el traje blanco y rojo típico, pamploneses y visitantes se dejan llevar por el espíritu festivo que invade las calles.

San Fermín comienza el 6 de julio, a las 12 del medio día, al lanzar desde el balcón del Ayuntamiento un cohete que indica el inicio oficial de las fiestas, al escuchar el estallido la multitud se llena de alegría en la plaza.

El primer encierro se celebra al día siguiente. A las 8 de la mañana se abren las puertas del corral de Santo Domingo y cientos de personas corren delante de los toros siguiendo el trayecto por el casco antiguo que los lleva hasta la plaza de toros.

Todos los días, del 7 al 14 de julio, se repite esta breve e intensa carrera que, en apenas tres minutos, cubre los 825 metros de distancia del recorrido.

Con el lanzamiento de cohetes se indica a los corredores los diferentes momentos del encierro: un primer disparo anuncia la apertura de las puertas del corral; el segundo advierte que todos los toros han salido; el tercero, ya en la plaza, señala la entrada de los animales en el coso taurino, y el cuarto avisa que ya están en toriles y que el encierro ha terminado.

Uno de los momentos más emotivos se produce pocos minutos antes de que se inicie el encierro, cuando los corredores se encomiendan a San Fermín cantando tres veces ante una pequeña imagen que hay en la Cuesta de Santo Domingo.

Además, durante las fiestas y para diversión de los niños, todas las mañanas hay desfile de gigantes y cabezudos por el centro de la ciudad. El programa de actos también incluye verbenas, conciertos, exhibiciones de danza y, por supuesto, corridas de toros, que suelen estar muy animadas desde las gradas.

San Fermín acaba el 14 de julio, a las 12 de la noche, cuando la gente se reúne en la Plaza del Ayuntamiento y, con velas encendidas, canta el “Pobre de mí”, despidiéndose de sus festejos hasta el año siguiente.

Durante los Sanfermines Pamplona se convierte en la capital mundial de la felicidad.

 

 

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