La corrupción destruye la institucionalidad en Venezuela

P. S. | Foto: Archivo |

La confirmación de que Venezuela es uno de los países más corruptos, según la medición hecha por la organización Transparencia Internacional, es muy preocupante para los ciudadanos que sienten la grave crisis que en estos momentos vive nuestro país, declaró la Dra. Nancy Rodríguez de Rodríguez, ex coordinadora nacional de la Comisión de Evaluación de Jueces.

No se trata únicamente de la corrupción en las instancias altas de los poderes, sino en otros niveles, lo que hace que el ciudadano común es afectado por quienes aprovechan un cargo oficial para hacer de las suyas a costa de los demás, lo cual se va constituyendo en una práctica diaria que se extiende a todo lo largo y ancho del país.

Este flagelo se da desde los que podemos considerar como robagallinas hasta aquellos que se embolsillan millones de bolívares o enormes cantidades de divisas porque tienen la administración pública como una forma de hacer los más nefastos negocios.

Obviamente, lo importante es que tengamos herramientas para combatir la corrupción, manifestó. Uno de los problemas que tenemos es la opacidad en la información, porque las instancias de poder hace todo lo posible por ocultar los hechos.

Asi vemos cómo Cadivi, el Banco Central, el Instituto Nacional de Estadísticas y otros organismos más no dan ningún tipo de información. Lo más grave es la existencia de una impunidad que raya en la complicidad.

Por su parte, el Dr. Simón Saavedra Hernández, ex gobernador del Yaracuy, declaró que el aumento de la corrupción se debe a que el gobierno venezolano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha dejado que la discrecionalidad se haga una práctica frecuente de los organismos, empresas e institutos del Estado.

Aqui no sabemos cuántos barriles de petróleo vende PDVSA y cuántos regala a otros países, algunos de los cuales se aprovechan de ese recurso para negociarlo posteriormente.

Tampoco sabemos lo que pasa con la ejecución de obras, porque se dan los montos y se habla de número de lo que supuestamente se ha hecho, pero no hay forma de comprobarlo porque la Contraloría no se ocupa de cumplir con sus obligaciones.

La anterior Asamblea Nacional tampoco cumplió su cometido, como era la de hacer investigaciones a las denuncias formuladas públicamente como ocurrió con los alimentos dañados, con maletines de dinero que salían a otros países, ni con los rumores de funcionarios que hacían negocios. Eso también ha pasado en los estados, donde no hay precisión de gastos. Es por ello que este mal es preocupante.

 

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