No es fácil el revocatorio ni una asamblea constituyente

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Para el politólogo Radamés Graterol, quien ha trabajado en varias campañas electorales en el país y en el exterior, en estos momentos no es fácil llegar a un Revocatorio o lograr una Asamblea Constituyente, aunque algunas de estas opciones sean propuestas por dirigentes de oposición y los propios electores que quieren una salida constitucional, dentro del articulado de la Constitución.

El Revocatorio de alguna manera plantea el cambio del Presidente de la República, mientras que una Constituyente implica el cambio del Estado; es decir, su ordenamiento jurídico y político.

En ambos casos se tienen que dar unos procedimientos que requieren de cierto tiempo. Se podría plantear que se haga primero el revocatorio presidencial y luego el proceso constituyente. Pero, de todos modos, se necesita de un tiempo precioso.

La Asamblea Nacional que tiene el mayoritario apoyo de la voluntad popular está llamada a tomar una decisión en corto tiempo, pero, desde luego, tiene que actuar muy inteligentemente porque no puede obviar que el Ejecutivo Nacional tiene a su favor un Tribunal Supremo de Justicia, cuyos magistrados son totalmente afectos al Partido Socialista Unido de Venezuela y, por lo tanto, aceptan el mandato del Presidente de la República. Al mismo tiempo, el Consejo Nacional Electoral, como todos sabemos, está integrado también por gente vinculada al gobierno.

Esto que es tan claro como agua de manantial, nos indica que al momento de proponerse un Revocatorio o una Constituyente, podría desatarse un conflicto de poderes.

Para conseguir el revocatorio hace falta la recolección de firmas y si nos remitimos a experiencias del pasado, tenemos que recordar que el CNE puso tantas trabas y requisitos que las consecuencias todavía persisten en diferentes áreas de la vida política nacional.

Evidentemente, el Ejecutivo Nacional se encuentra contra las cuerdas como consecuencia de la crisis económica, que lo mantiene desesperado porque no tiene una salida oportuna.

Si en verdad esa crisis le hizo perder las elecciones parlamentarias, no es menos cierto que el gobierno todavía hace creer que la situación se ha agravado por la caída del precio del petróleo y por sus enemigos.

Aunque esto sea mentira, no deja de hacerse la víctima y es por ello que la Asamblea Nacional tiene que actuar con mucha inteligencia porque un conflicto de poderes podría tentar a la fuerza armada a estar a la expectativa.

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