33 años del ambulatorio de Cabudare

Hugo J. Boscán Fotos: Karen Paradas |

Cuando en 1983, luego de una lucha por parte de la familia cabudareña, encabezada por don Felipe Ponte, comenzó a prestar sus servicio el principal puesto asistencial de Cabudare, nacía un ente que, con el transcurrir de los años, gracias a la vocación de servicio de su personal, se convertiría en un centro dispensador de salud de primer orden.

Estos 33 años de existencia le encuentra con un futuro promisor como es el de convertirse, posiblemente este mismo año, en un hospital tipo 3.

El doctor Domingo Verde, su director desde hace poco más de un año, se siente satisfecho por lo que se ha logrado durante su gestión, y lo agradece a sus colegas médicos, personal de enfermería, laboratorio y de todas las dependencias.

Son 230 médicos, entre especialistas y generales, que con el resto del personal suman 525 trabajadores.

Refiere que durante el 2015 fueron atendidas 159.700 personas, con la siguiente distribución: 72 mil en emergencia, 66.784 consultas, 4.758 emergencia obstétrica, 11.337 en laboratorio, 3.301 odontología, 2.684 en ecosonografía y 109 en los 4 meses que llevan funcionando los pabellones.

El ambulatorio cabudareño no escapa a la crisis nacional por falta de medicamentos o implementos quirúrgicos, pero el doctor Verde dice que la ha venido solucionando gracias a sus contactos con otras instituciones dedicadas a la salud.

Igualmente destaca el departamento de radiología, que tenía 4 años inactivo y ahora está funcionando a plenitud.

Habla con mucho optimismo sobre el futuro del ambulatorio, sobre todo por el nuevo edificio que se construye al lado y se espera sea inaugurado en septiembre, donde dispondrán de 150 camas y todos los servicios.

“Estamos a la par de un hospital de cuarto nivel, con médicos internistas, cirujanos, pediatras, obstetras, otorrinos, foniatras, angiólogos, oftalmólogos y una maternidad con 10 camas, además de otras 10 para hospitalizaciones cortas, de 3 a 5 días, y contribuimos al descongestionamiento del Antonio María Pineda”, afirma sin ocultar su orgullo.

El ambulatorio fue construido durante la gestión de Luis Herrera Campins como presidente de la República e Ibrahím Sánchez Gallardo como gobernador y estos 33 años, tomando en cuenta la crisis económica que afecta al país, lo han celebrado con actividades sociales, jornadas de atención en las comunidades, como las de despistaje de cáncer de mama.
Señala el interés puesto en el SIKA, atendiendo desde enero 49 comunidades, con 3.107 viviendas familiares y una población de 15.535 personas.

En combinación con otras instituciones, han participado en jornadas de nebulización y fumigaciones para controlar la enfermedad.

Este jueves, en la entrada a emergencia, se ofició una misa de acción de gracias por parte del sacerdote Juan Briceño, de la parroquia San Juan Bautista, a la que asistieron, además de miembros del personal, pacientes.

Allí se hicieron votos por la prolongación de los éxitos que en materia de prestación de salud se han logrado hasta ahora y porque las comunidades de Palavecino sigan confiando en su ambulatorio tradicional.

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