#EspecialDivinaPastora Una imagen en el techo de la casa es una bendición

Karina Peraza/ Kemberling Rodríguez Datica | Foto: Luis Salazar |
REFLEJO DE LA DIVINA PASTORA BARQUISIMETO ESTADO LARA FECHA 23/11/2015 FOTO LUIS SALAZAR

Ivón Ivelice Camacaro tiene más de 60 años residenciada en la carrera 15 entre calles 53 y 52. Nació, creció en su casa materna y posteriormente la convirtió en su hogar en donde se formó su familia.

Su familia, fiel creyente de la Divina Pastora, desde que tiene uso de razón iba a la procesión y su madre hasta la vestía de pastora. Esa misma devoción se la transmitió a sus dos hijos; la hembra también llegó a ir vestida de pastora.

Hace 14 años la señora Camacaro recibió un golpe muy fuerte: su esposo se fue de su lado, poco después tuvo un sueño en donde ella le reprochaba haberla dejado sola, pero él le contestó que él tampoco sabía; se dio cuenta de su partida cuando la Divina Pastora lo recibió. Ella se quedó tranquila porque estaba en comunión y en paz, pero en aquel sueño vio moverse a la santa madre y esto la llenó de temor.

Desde ese momento no regresó más a la procesión.

En el mes de enero del 2013, días antes de la llegada de la Virgen a Barquisimeto, La Negra (como la conocen), se sentó en su mecedora como de costumbre a ver televisión. Levantó su mirada y apreció el techo lleno de manchas de humedad. Una en particular llamó su atención.

Le veía forma, no lo podía creer: observaba un sombrero, un rostro y de inmediato llamó a su hijo y le preguntó qué apreciaba en ese pedazo de madera. El muchacho, un poco incrédulo, le dijo que no se le ocurriera decir que era la Divina Pastora porque la casa se llenaría de gente.

La señora Camacaro no quiso hablar más porque sintió que creerían que eran inventos, pero comenzó a sentir que era la Virgen y había aparecido allí por algo. Les dijo a algunos vecinos de su confianza para que la miraran.

Cuando apareció se apreciaba una silueta, que tenía sombrero y un pequeño en sus brazos. Un padre se acercó al lugar al cumplir la imagen tres meses. Al verla se sentó y le indicó que no era lo que veía sino lo que sentía al ver a la madre y a su Hijo. Le recomendó sacar la madera al quinto mes, pero con el pasar del tiempo la humedad fue dándole forma a esa imagen: ya el Niño tenía ojos, aparecieron las ovejas y claramente se observaba que era la patrona de los barquisimetanos.

“Será la madre quien me manifieste cuándo debo sacarla de allí”, expresa Camacaro. También indica que es una bendición esta aparición. Son distintas las reacciones que tienen las personas cuando ven la imagen formada por la humedad: algunos expresan sentir emoción; otros que se les eriza la piel, las lágrimas no faltan, emoción o simplemente no saben qué explicar.

Ha tenido personas fanáticas que dicen que es mentira. Ella sigue recibiendo fieles discretamente en su hogar para ver la representación de la Virgen, pues asegura que está allí por algo, es parte de la comunidad y para todos.

Confesó la señora que hasta un político llegó a su casa y le pidió a la Virgen por su victoria y lo logró. Ya la imagen va para tres años de ser descubierta y cada día se ve más nítida la figura de la Divina Pastora.

Sueña con vestirla

La señora Ivón Camacaro es diseñadora de modas. Su sueño antes de morir es hacerle un vestido a la Virgen y que toda su familia participe.

Sobre la imagen ninguna autoridad eclesiástica se ha acercado a la casa, pues ella ha sido bastante discreta con la noticia.

Algunas personas que han visto la imagen que aún continúa en el techo de la casa, dicen que a un lado se está formando el rostro de un hombre y a su lado el Divino Niño.

Historia de una devoción

Los capuchinos dieron el primer paso.

Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del Sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.

Apocalipsis 12, 1 – 2.

Su vida está inmersa en la Virgen María. El padre Pablo Fidel González es un libro abierto cuando se trata de relatar la historia y devoción de la advocación venerada por los larenses cada 14 de enero: la Divina Pastora. Fue párroco de Santa Rosa, el templo católico que alberga a la madre espiritual, desde el año 1988 hasta marzo del 2012.

EL IMPULSO trae para sus respetados lectores, los datos históricos, anécdotas y fervor mariano que conserva en su memoria como un tesoro el humilde sacerdote, actual párroco de la Catedral de Barquisimeto.

González inicia diciendo que dicha devoción viene de los capuchinos, los misioneros provenientes de España para evangelizar en las provincias de Cumaná y Caracas. La primera fundación se verificó, dijo, en las dos primeras semanas de octubre del año 1658, en la población de San Antonio de Padua del Choro (vía Turén). Tal como está registrado en el Archivo General de India, Santo Domingo (614).

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