La gran súplica a la Virgen es bienestar y paz

Lorena Quintanilla Muñoz | Karen Paradas y Archivo |
PADRE RAFAEL CHAVEZ. FOTO: KAREN PARADAS 05-01-2016

La visita 160 de la Divina Pastora a la Ciudad de Barquisimeto en el Año de la Misericordia nos sugiere reflexión.

Esta tradición de más de siglo y medio tiene sus cimientos en la fe de un pueblo que se desborda cada 14 de enero, así lo reconoce el padre Rafael Chávez, párroco del Santuario Santa Rosa de Lima.

“Esta es un manifestación de fe, la cual se inicia cuando a la Virgen se le ruega salud debido al cólera”, recuerda Chávez.

La mantiene viva en el tiempo el presbítero Dr. José María Raldíriz, quien decidió que la procesión continuara año tras año.

La Virgen sigue concediendo favores por lo cual la doctrina católica afirma que la Pastora nunca es desoída por su hijo Jesús, sus voluntades están íntimamente enlazadas.

“María ha respondido a las plegarias de todos sus fieles; por lo tanto la procesión aumenta cada vez más. Los fieles se sienten convocados por la Virgen y la Iglesia, que año tras año mantiene esta devoción, así lo vive”.

Es una manifestación de fe popular que guarda elementos bíblicos. Las Sagradas Escrituras hablan de largas caminatas como la que realizó el pueblo de Israel por el desierto en la búsqueda de la Tierra Prometida.

“El hombre camina con un propósito sagrado, como una especie de sacrificio aquí en la Tierra, para obtener un bien mayor porque estamos de paso por este mundo. El peregrinar es un signo de fe que la Iglesia ha mantenido siempre”.

Son 160 años ininterrumpidos de procesión, donde el devoto expresa todo lo que siente, quiere y confía.

Esta peregrinación significa que el sentimiento religioso está vivo. La gente necesita creer para seguir viviendo en un mundo tan conflictivo y sobre todo en una Venezuela polarizada, donde la violencia ha hecho nido en los hogares. La gran súplica a la Virgen es bienestar y paz, añadió el clérigo.

Cercana a sus fieles

María como Pastora tuvo y tiene una acogida absoluta en Barquisimeto. La fe a la Virgen es punto de referencia para otros países, eso se debe a la cercanía con su rebaño. El pueblo siente que lo divino no está tan lejos de lo humano.

El sacerdote indicó que este año, de manera especial, purificarán ciertos elementos que en ediciones anteriores opacaron el aspecto religioso.

“Algunos elementos folclóricos no deben estar presentes. Logramos que la municipalidad emitiera cierta normativa para cuidar las letras de las canciones que se interpretan en las tarimas, el lenguaje que se utiliza, por ejemplo vamos a adorar a María, eso está fuera de contexto porque a la Virgen se le alaba, ama o venera. Las expresiones culturales no pueden desvirtuar lo religioso”.

Ruta de la Misericordia

Todo coincidió, expuso el cura. Pudimos unir el Año de la Misericordia con la procesión de la Divina Pastora.

Es un hermoso momento para recordar cuáles y cuántas son las obras de misericordia y cómo vivirlas, por ello se hizo del peregrinar na ruta de misericordia.

Las 14 estaciones, siete corporales y siete espirituales, se vivirán desde Santa Rosa hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto.

“Es una forma pastoral para decirle a la gente cómo vivir de manera práctica estas obras en un solo día”.

La pastoral familiar

Si bien el año pasado el protagonismo lo tuvieron los jóvenes, este año la pastoral Familiar asume el Acompañamiento de la Fe, como se ha denominado este 2016.

En ocasión del Sínodo de la Familia que se realizó en Roma recientemente y con motivo de la importancia que le ha dado el Papa Francisco a la familia, se decidió escoger a la Pastoral Familiar para que acompañara a la Virgen, será el grupo más cercano.

“Tanto los celadores, como la cofradía y los grupos que la acompañan, están allí para acelerar o desacelerar el ritmo de la procesión”.

La familia, prosiguió, es la célula fundamental, es la primera catequista, donde se generan los hijos de Dios; sin familia no hay Iglesia ni sociedad.

La crisis de la familia se ha hecho presente en Venezuela y en el mundo no pasa inadvertida para la Iglesia, por lo cual es la oportunidad para recordar el puesto que la familia tiene para recuperar los valores familiares.

Las promesas

Explicó el padre Chávez que Dios no desprecia la forma en que se paga una promesa.

Sin embargo, a Dios le agrada más la caridad, que la gente haga el bien, un corazón arrepentido de las malas obras.

“Dios busca que el pecador se arrepienta, convierta y cambie de vida. Para Dios, eso es mucho más grato que vestirse de Nazareno un día o caminar varias cuadras descalzo. Dios no quiere que nos hagamos daño, Dios quiere que nos cuidemos. A Dios le gustaría más que la persona cuide su salud, deje de tomar, haga obras de caridad, deje los vicios, en lugar de una promesa de un día. Si la persona insiste en caminar descalzo por ejemplo, tampoco podemos evitarlo”.

El párroco expresó que hay gente que ofrece flores como pago de una promesa.

“El Santuario necesita muchas cosas. Hay gente que no piensa que la flor se marchita y ese dinero se perdió. Si alguna persona quiere hacerle un bien al santuario donde está su Virgen, puede traer el dinero que va a gastar en las flores para el sostenimiento de este recinto”.

Explicó que solamente en la compra de algunos bombillos y otros elementos litúrgicos se invirtieron más de cien mil bolívares.

“Ese dinero que se va en flores lo necesitamos para muchas otras cosas. Tenemos que ponerle gas al aire acondicionado y cada kilo cuesta más de 10 mil bolívares y se necesitan 20 kilos. Necesitamos arreglar la torre, lo cual suma 300 mil bolívares. En lugar de flores traigan dinero al Santuario que nosotros lo necesitamos”.

Destacó que la Gobernación y Alcaldía hacen sus aportes, no obstante, es la feligresía la que se sirve del templo.

 

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