Llevan a otras entidades materiales de Yacambú

Hugo J. Boscán | HJB |
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Si en el Portal de Entrada del embalse de Yacambú la situación es deprimente por las ruinas existentes, no lo es menos, en el de salida, en las proximidades del caserío San José, a pocos kilómetros de la capital del municipio Jiménez.

“Esto lo tienen abandonado; por aquí no viene nadie de la empresa a ver lo que hay, y lo que se han llevado, como si no les importara el dinero que costaron esos materiales”, manifestó uno de los trabajadores que cada semana llegan hasta la entrada del complejo, esperanzados en recibir alguna noticia positiva por parte del Sistema Hidráulico Yacambú-Quíbor.

Martín Páez y Johan Muñoz, del Sindicato de Trabajadores de la Construcción, Maquinarias y afines, les aportan algunas sobre las gestiones que se están haciendo para que, al menos, les cancelen algunas deudas pendientes por parte de la Empresa Noroccidental de Mantenimiento y Obras Hidráulicas C.A. (Enmohca) desde hace algún tiempo.

La mayoría debe dedicarse a “matar tigres” para subsistir con sus familias pues tienen dos años esperando la reanudación de las obras en Yacambú y a veces pierden las esperanzas de que eso ocurra.

En la entrada al campo, cada semana, se reúnen, mineros, ayudantes de minería, locomotoristas, mecánicos, electricistas, soldadores, carrileros, caporales, mujeres de mantenimiento, obreros, quienes, luego de algunas horas de conversaciones y recuerdos de anécdotas en el interior del túnel, deben retirarse sin haber recibido nada nuevo en cuanto a información.

El Portal de Salida en Sn José, como pudimos observar en el de entrada, en el municipio Andrés Eloy Blanco, está convertido en otro cementerio de chatarra, aunque existen algunos equipos o maquinarias que, pese al tiempo que llevan a la intemperie, y a la acción de la delincuencia, pueden ser recuperados y utilizados en otras obras.

“De aquí se están llevando todo para otras partes”, afirma uno de los trabajadores.
En el lugar pudimos conocer que durante los últimos días han estado sacando bobinas de la geomembrana para llevárselas al estado Amazonas donde el ministerio del Ambiente, o de Ecosocialismo y Agua, está desarrollando otra obra hidráulica.

Se recuerda que se tata de un material importado para Yacambú a un costo de 17.444.632 dólares que, posteriormente, se le consideró inapropiado para el revestimiento del túnel.

Aunque en la empresa SHYQ no se ha obtenido información alguna sobre el complejo hidráulico en construcción desde hace más de 40 años, se pudo conocer que la orden de trasladar las bobinas de geomembrana a Amazonas provino del despacho del Ambiente, contrariando a quienes dirigen ENMOHCA en Lara, que seguirían insistiendo en lo factible de su colocación.

Como ocurre en Yacambú, también en San José permanecen a la intemperie numerosos rollos del producto.

Otra muestra del poco interés por proteger los bienes del Estado está en la gran cantidad de bultos de un producto denominado Sika Grout, importado a un costo de cerca de 20 millones de bolívares “de los viejos”, que, aparentemente, nunca fue utilizado por existir la sospecha de ser cancerígeno, perjudicial para quienes lo manejen.

En el sitio también pueden observarse cinco camionetas pickup, de modelo reciente, que han sido sometidas a proceso de desmantelamiento por parte de extraños, y de funcionarios de la empresa, de acuerdo a algunos trabajadores.

Se trata de vehículos que han sido despojados de baterías, cauchos y otros implementos difíciles de conseguir actualmente en el mercado.
Por ese abandono, sólo en ese rubro se están perdiendo unos cuantos millones de bolívares.
Pero también están en las mismas condiciones varias locomotoras, el llamado pavo real, utilizado en la apertura del túnel, y varios camiones y máquinas, además de los silos para el premezclado del concreto, que tienden a quedar inutilizados por completo.

La desidia también ha llegado a lo que fue el consultorio médico, al comedor, el almacén, cuya puerta principal fue destrozada por intrusos para robarse los objetos que consideraron con posibilidad de vender en la ciudad.

De lo que fue el taller mecánico no queda nada y no hay información alguna sobre el destino de los equipos y herramientas que allí existían.

Lo que fue el campamento para el personal técnico, en la parte alta, igualmente ha sido víctima del vandalismo que se llevó puertas, ventanas, mobiliarios, cableado e implementos de los baños y el comedor.

Igualmente denuncian la sustracción de cabillas y camionadas de piedra picada que durante un tiempo permanecieron en los patios de toda el área inmediata al Portal de Salida.

El túnel en riesgo

Igual como se encuentra el Portal de Entrada, en Andrés Eloy Blanco está el de Salida, en San José, clausurado como medida de precaución por el peligro de ingresar al mismo.

Algunos trabajadores que debieron hacerlo hace algunos meses corrieron riesgos extremos por la oscuridad reinante pues los sistemas de electricidad colapsaron y, debido al deterioro de los rieles por el agua que los cubre, son factibles los descarrilamiento.

En una oportunidad unos trabajadores debieron recorrer cinco kilómetros caminando, con el agua por la cintura, en la oscuridad, para poder volver a ver la luz.

Igual que en Sanare, también en San José, el agua sale como si se tratara de una quebrada, producto de las numerosas filtraciones existentes en gran parte de los 24, 301 kilómetros de su extensión.

Además de no existir iluminación, tampoco hay ventilación, lo que indica que, cuando asignen los recursos para reanudar los trabajos, los primeros ingresos por parte del personal deben hacerlos debidamente protegidos, con trajes especiales, por el riesgo de intoxicación persistente en su interior.

“Esto está a la deriva, en ruinas, y ni siquiera la gente del Sistema Hidráulico viene a hablar con nosotros, aunque sea a darnos esperanzas con algunas mentiras, pero aquí tenemos que seguir porque algunos estamos con la obra desde el comienzo y algún día la termin arán”, señala uno de los trabajadores.

Otro llama la atención a las autoridades del SHYQ para que se preocupen por todo lo queda y se ha hecho en Yacambú y en San José, “porque son muchos los millones que se han invertido y no se pueden perder; además de que de esto depende que en el futuro Barquisimeto reciba suficiente agua, así como el Valle de Quíbor, para que sigan produciéndose los alimentos que el país necesita”, manifestó otro que sólo dijo llamarse Felipe.

Vigilancia

La vigilancia en todo lo que representa el campamento en San José depende solamente de dos trabajadores que se limitan a observar a quienes llegan, pero poco o nada pueden hacer contra quienes lo hacen con malas intenciones.

Muy cerca se encuentra un puesto de la Guardia Nacional desde donde, se presume, deberían implementarse recorridos por las inmediaciones de la boca del túnel, sobre todo en horas de la noche, y de esa manera impedir se siga desmantelando lo poco que queda.

Martín Páez, quien durante años ha estado liderizando la lucha por los beneficios de los trabajadores en tan importante obra hidráulica, considera necesario que se haga efectivo lo correspondiente a dos partidas por 1.626.542.656 y 3.125.000 bolívares aprobadas por el presidente Nicolás Maduro a fines del pasado año.

La ventana inclinada tampoco recibe el debido mantenimiento

La Ventana Inclinada, indispensable para cuando se presente algo irregular en el túnel, así como para generar la electricidad y ventilación que allí se requiere mientras no se proceda al llenado del embalse, también estaría en riesgo por falta de mantenimiento.

Aún cuando hace algunos meses Enmohca recuperó la vía que permite el ingreso de algunos vehículos, sus instalaciones presentan también un alto grado de deterioro.

Se pudo conocer que en la Ventana Inclinada se generaría toda la electricidad necesaria a la perforación, pero en la actualidad eso no ocurre pues, aprovechando la falta de vigilancia, los delincuentes desmantelaron el sistema de cableado.

Además, de los 16 ventiladores que existían no queda ninguno en funcionamiento, lo que representa un peligro de intoxicación para los trabajadores que deban ingresar al túnel a realizar alguna labor.

Desde allí también se suministra el agua blanca a consumir por el personal laborando en el interior, pues la que surgen por las filtraciones no son aptas para el consumo humano, como ya se ha comprobado.

Se estima que, antes de reanudarse los trabajos de revestimiento del túnel, será necesaria la recuperación de la Ventana Inclinada para generar la seguridad necesaria para el personal técnico y obrero que deberá permanecer en la perforación durante jornadas de varias horas.

Empresas sin licitación

Las obras complementarias del sistema hidráulico Yacambú-Quíbor, concretamente la instalación de las tuberías del sistema de riego, que trasladarían al agua del embalse al valle y a Barquisimeto, estarían paralizadas por falta de garantías para la empresa interesada en las mismas.

Hace algunos meses la compañía brasilera Queiroz Gabau inició la instalación de la tubería, como lo pudieron observar quienes se desplazaban por la carretera Quíbor-El Tocuyo, pero hace algunos días se suspendieron los trabajos.

Extraoficialmente se conoció que, supuestamente, el gobierno nacional, a través del ministerio del Ambiente, o de Ecosocialismo y agua, le adeuda una cantidad multimillonaria y está a la espera de la cancelación de la misma para reanudar la obra.

Igualmente, se dijo que la compañía estaría exigiendo la firma de un contrato por un ente responsable que le proporcione garantías de que podrá cobrar por la instalación del sistema de riego.

La paralización de la construcción del sistema de riego agrega otro número de desempleados del proyecto que por años ha representado una esperanza para quiboreños y barquisimetanos de que poderán disponer con seguridad de agua potable suficiente en pocos años.

 

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