Proliferan los basureros públicos en la ciudad

Hugo J. Boscán / Fotos: Karen Paradas |

Ante las deficiencias que por falta de equipos está experimentando el servicio de recolección de desperdicios sólidos en el municipio Iribarren, malos ciudadanos han venido formando verdaderos basureros públicos en diferentes sitios de la ciudad, que, por su tamaño, parecen competir con el vertedero de Pavia.

Ya se está haciendo normal que en cualquier avenida se puedan observar montañas de basura, en bolsas o regadas, que conforman gigantescos focos de contaminación.

En algunos casos desde Imaubar o Corpolara se han llevado a cabo operativos de eliminación de esos improvisados vertederos, pero en pocos días resurgen, gracias a la indeseable actitud de personas que se libran fácilmente de los desechos de sus hogares sin importar el daño que causan a los demás.

En la avenida Florencio Jiménez, a pocos metros del distribuidor San Francisco, en sentido oeste-este, la montaña crece cada día y los funcionarios policiales destacados en el punto de control bajo el puente ni se dan por enterados.

Lo mismo ocurre en la Circunvalación Norte, tramo distribuidor San Francisco-Pavia, el que, aprovechando la nula vigilancia, ha sido tomado como depósito de escombros y de basura, creando un negativo panorama a visitantes, viajeros o residentes.

El caso más serio es el de la salida hacia el barrio La Pradera, también a poca distancia del puesto policial del distribuidor, donde, igualmente, ha sido creada una sucursal del vertedero de Pavia.

Además, la isla central de la avenida es tomada desde hace tiempo como depósito de desechos sólidos.

Muchas veces cuadrillas de obreros y maquinarias de Imaubar y Corpolara han dejado todo limpio, pero en pocos días la insalubre irregularidad reaparece, no sólo por la acción de habitantes de las barriadas inmediatas sino también de automovilistas.

Pero el basurero público informar mayúsculo está en la entrada a Carorita, por la vía desde El Trompillo, concretamente al lado oeste, donde los promontorios pueden sobrepasar el medio kilómetro de extensión.

Esa es una arteria vial muy utilizada por quienes residen en una amplia zona de la parroquia El Cují, en especial en Carorita arriba y abajo, pues por allí evaden el congestionamiento automotor que se forma en la intercomunal, sobre todo cuando se registran protestas de comunidades.

De nada sirven los avisos mediante los cuales desde la alcaldía o prefectura se pide a los viajeros no dejar allí sus desperdicios sólidos, además de amenazarles con la aplicación de sanciones, pues sería necesario sorprenderlos en flagrancia.

En varias oportunidades se han utilizado máquinas para retirar las montañas de basura hacia la zona boscosa, pero como tampoco allí existe vigilancia, el basurero crece en pocos días.

Como esos, en el municipio Iribarren existen otros sitios convertidos en sucursales del vertedero de Pavia, e Imaubar solo no está en capacidad de eliminarlos.

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