Reinaugurada la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe de Bobare

Lorena Quintanilla Muñoz | Fotos: Cortesía |

El templo colonial Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Bobare, al fin abrió sus puertas a la feligresía bobareña, que por más de una década, se vio en la necesidad de asistir a misa en la calle o en la casa parroquial.

La iglesia, Patrimonio Histórico de la Nación, por conservar sus características coloniales, permaneció cerrada durante 13 años por daños en su infraestructura.
No había sido motivo de preocupación de ningún político, hasta que la gestión del ex alcalde Alfredo Ramos, se ocupó de la anhelada petición de los lugareños. Aunque este propósito se vio ciertamente truncado por la arbitraria privativa de libertad del burgomaestre, la comunidad conformó el Comité Pro Rescate del Templo, que finalmente concretó la reinauguración de la iglesia el pasado domingo 24 de marzo.

Por ser un día especial, Domingo de Ramos y día de reinauguración, el arzobispo de Barquisimeto, Antonio José López Castillo, presidió la homilía, a la que asistieron unas 500 personas.

Se escucharon cohetes a la llegada de monseñor y campanadas al final de la eucaristía, que también estuvo encabezada por el padre Rafael Cabrera.

A esta celebración también se dieron cita el ex alcalde de Iribarren, Alfredo Ramos, la señora Carmen Jiménez de Ramos, la arquitecto Claudia Rodríguez, Verónica Rodríguez de Radio Tropical, entre muchas otros amigos de la iniciativa que al fin se cristalizó.
Es de mencionar que el Comité Pro Rescate entregó diversos reconocimientos, entre estos, al periodista Hugo Boscán, por los reportajes realizados en beneficio de la iglesia y la comunidad.

“Nos llena de alegría que este templo abra sus puertas cuidemos nuestros templos y amemos nuestras iglesias para siempre”, exclamó monseñor.

El ex alcalde Alfredo Ramos apuntó que si bien su gestión se ocupó de la joya arquitectónica el crédito lo tiene la comunidad, que no se detuvo en su propósito.

“Se hizo una inversión importante, la idea era rescatar tanto la iglesia, como la cancha y la plaza. A raíz de mi detención arbitraria no se pudo culminar todo el trabajo pero gracias a la comunidad y a algunas donaciones que conseguí al salir, se alcanzó recuperar la iglesia”.

La feligresía se organizó

Ramón Luis Gil, coordinador general del Comité Pro Rescate, dijo que entre 2016 y 2017 el ex alcalde Alfredo Ramos ejecutó un presupuesto en vista que el templo tenía 13 años cerrado producto del deterioro en techo y paredes. La madera del techo presentaba 85% de deterioro.

“Como feligresía nos organizamos y gracias a la iniciativa del cronista oficioso de la parroquia Luis Alfredo Gil (+), se canalizó esta obra ante las autoridades. Después de ejecutarse la primera y segunda etapa tuvimos que tomar las riendas, ya que el alcalde fue detenido arbitrariamente. La comunidad donó pinturas, cables, entre muchos otros materiales”.

Anteriormente, dijo, la misa se efectuaba en la calle a pleno sol. “Para mantener la fe tuvimos que hacerlo de esa manera”.

“Para nosotros es un día muy grandioso. Esta joya arquitectónica fue edificada por la comunidad indígena llamada Los Gayones en 1734. Por eso se requería la intervención de la alcaldía”.

Es así que la comunidad de Bobare, parroquia Aguedo Felipe Alvarado, colmó el recinto religioso y hasta por las ventanas la gente escuchó la misa, que empezó con la bendición de las palmas y los olivos a las 11:15 minutos de la mañana y terminó con las campanadas a la 1:30 de la tarde.

Finalmente, los miembros del Comité Pro Rescate con el apoyo de la comunidad, compartieron un plato de sopa con parte de los asistentes.

En Bobare también hay problemas

Juan Domingo Piña, vecino, comentó que la comunidad tiene un grave problema de agua.
El acueducto no funciona. Los 96 caseríos de Bobare se abastecían con camiones cisternas pero en este momento no ocurre así.

“Los camiones desaparecieron. Se está comprando un agua que no es para el consumo humano porque es muy salada y cara. Unos sitios aquí la venden, es agua de unos pozos que no es tratada. Esto es un problema para los adultos mayores y niños, por eso ha habido muchas enfermedades”.

Piña también contó que el otro problema crítico es la situación del transporte público.
Explicó que los transportistas cobran lo que les dé la gana. Actualmente el pasaje entre Bobare y Barquisimeto cuesta 10.000 bolívares. Para ir y venir una persona requiere 20.000 bolívares.

Escasez

Asimismo, dio a conocer que la escasez de alimentos es sumamente difícil.
El entrevistado indicó que los negocios y bodegas desaparecieron y los que venden algo, lo hacen a precios muy elevados, sin mencionar que los lugareños no tienen efectivo.
“Solo hay transferencias pero por eso nos cobran un porcentaje. Si algo vale 20.000 bolívares nos cobran 40.000 bolívares”.

Se conoció que en Bobare, de cuatro farmacias, apenas queda una y está a punto de cerrar sus puertas porque no tiene qué ofrecer.

Más de 30.000 habitantes habitan este pueblo, que también sufre serias consecuencias debido a la falta de gas doméstico.

La bombona de 10 Kg la venden entre 20.000 y 40.000 bolívares, por lo que la gente protesta semanalmente.

Se quedó en el pasado

Rodulfo Riera, quien fue presidente de la parroquia en la época de Raúl Colmenárez, sostiene que Bobare progresó durante la llamada cuarta República.

“Hoy en día está paralizado, tenemos un solo liceo y una sola escuela, que tiene 1.200 alumnos, ya está colapsada. Son infraestructuras colapsadas. Bobare se quedó estancado, teníamos un acueducto y ahora no funciona, ni el que hizo Dori Parra de Orellana ni el que hizo Henri Falcón”.

Relató que en el pasado el agua llegaba tres veces a la semana, hoy en día, solo una sola vez, para pocas viviendas,no para todas.

“La inseguridad nos está matando, el alumbrado público tiene muchas fallas, en la noche es una oscuridad casi total”.

Riera describió al bobareño como un ser humano pacífico, servicial y humilde. Calificó a Bobare como una tierra cálida, en la que poco llueve pero se da la piña, pimentón, cebolla y ají. La cría de caprino es la más importante.

“La iglesia ha manifestado que hay desnutrición, es fuerte, por eso en la Casa Parroquial la gente de Cáritas realiza la olla comunitaria en beneficio de los más vulnerables”.

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