Smolansky: Los jóvenes estamos a la altura de lo que el país necesita (Fotos)

PS | Stiven Valecillos |

El alcalde de El Hatillo, David Smolansky, orador de orden en la sesión especial del Concejo de Palavecino en celebración del Día de la Juventud, manifestó que hoy “los jóvenes estamos a la altura de lo que el país nos está planteando”.

Ahora más que nunca es el momento de estar claros de cual es el rol y de tener confianza de que estamos preparados para lo que viene.

Y si miramos para atrás, a las luchas y las experiencias que hemos vivido los venezolanos, especialmente la juventud venezolana, de esa generación de la que formo parte, yo podría decir que somos la generación de la cicatriz que nos une.

Independientemente de quienes formamos parte de un partido, de un joven sembrando, de un joven trabajando en la empresa privada, de un joven emprendiendo o de cualquier muchacho que esté practicando beisbol para conquistar su sueño de ser un grandeliga, toda esta generación, la que nacimos en los años 80 u 85 en adelante somos la generación de la cicatriz.

Ustedes preguntarán: ¿por qué la cicatriz? ¿Cuál es esa cicatriz? A estos jóvenes los une la cicatriz de los gases lacrimógenos, del olor del gas lacrimógeno cuando hemos hecho una asamblea o una manifestación pacífica. A los jóvenes nos une la cicatriz de escuchar un perdigón, persiguiéndonos.

A los jóvenes hoy nos une la cicatriz de tener que despedir lamentablemente a un amigo, como me ha tocado, en el cementerio por culpa de la delincuencia.

A los jóvenes hoy nos une la cicatriz de tener que despedir a otro joven en el aeropuerto porque decidió buscar suerte en otras fronteras.

A los jóvenes hoy nos une la cicatriz de quienes han tenido la oportunidad de culminar la carrera y no conseguir trabajo.

A los jóvenes hoy nos une culminar los estudios y quizás a pasar cinco, seis, siete o diez años para poder independizarnos.

A los más jóvenes y adolescentes les está perjudicando la deserción escolar.

Venezuela fue ejemplo siempre en América Latina y la envidia de la región en cuanto al acceso a la educación y hoy por hoy, lamentablemente, nuestro país está entre los tres países, según las Naciones Unidas, con el mayor nivel de deserción escolar.

Esa es la cicatriz con la que hemos crecido. Esa es la cicatriz con la que nos hemos formado.

Esa es la cicatriz con la que hemos escuchado a nuestros padres, a nuestros abuelos, de una Venezuela que alguna vez tuvo la oportunidad, que alguna vez tuvo los mejores estándares de América Latina. De una Venezuela que cuando reinaban las dictaduras en el cono sur, cuando reinaban las dictaduras en el Caribe, cuando había conflictos armados no muy lejos de acá, en Colombia o en Centro América, acá lo que había era democracia, alternabilidad en el poder y poderes públicos autónomos.

Hemos crecido con esa cicatriz de un país que nos dibujan en los sueños, pero que ya por veinte, veinticinco o treinta años no hemos podido hacer realidad.

Precisamente esa cicatriz es la que hace que hoy los jóvenes le digan a todo el país, a toda América Latina y a todo el mundo que qué privilegio es ser un joven venezolano que se comienza a levantar en la adversidad, que ha pasado por penurias, que va a seguir en sus valores y en sus convicciones y que va a tener un destino distinto al que le ha tocado crecer.

Es una generación que ha tenido que escoger entre un dilema perverso que es estar entre la espada y la pared, entre quedarse en un país con miles de restricciones, con libertades cercenadas, donde no está garantizado el derecho a la vida por la inseguridad, por la escasez de medicamentos y donde el sueldo no alcanza. O tener que irnos.

Pero, yo estoy completamente seguro de que estamos preparados para esos retos. Siempre le digo a mis vecinos de El Hatillo. Hay una parábola que quiero compartir con ustedes, que es lo que quiero que se quede en este discurso porque es una parábola que a mi me inspira todos los días. Que es que los grandes marineros aprenden a navegar cuando reina la tormenta. Y acá en Palavecino, acá en el estado Lara, en el municipio El Hatillo, en Caracas, en toda Venezuela, yo puedo decir que nos estamos graduando de marineros porque la tormenta va a pasar y va a salir el sol, un sol de un país donde reine la convivencia, donde reine la reconciliación y donde reine el encuentro entre todos los venezolanos.

Previo a la exposición de Smolansky actuaron la Fundación Musical Kantoría y la Orquesta Municipal de Palavecino, dirigidas por Keny Rodríguez y Gregorio Ortiz, y el ensamble Clap.

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