Joven recibe disparo en presencia de su hermanito de 7 años

Karina Peraza Rodríguez Fotos: Ángel Zambrano/Cortesía |

José Miguel Oropeza, de 18 años de edad, fue baleado la mañana del martes de Carnaval cuando se encontraba con su hermanito de 7 años. La víctima fue auxiliada y trasladada hasta la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda (HCAMP) y aunque fue intervenida en dos ocasiones, murió a las 12:30 de la medianoche de ayer.

En las afueras de la morgue del HCAMP se encontraban los familiares de Oropeza, su madre y tías estaban con los ojos hinchados se notaba que habían estado llorando, mientras esperaban retirar el cuerpo de su ser querido, relataron que aunque el joven había abandonado los estudios cuando cursaba tercer año de bachillerato, ayudaba a su mamá con la venta de almuerzos, los cuales despachaban a domicilio.

El joven era el segundo de cuatro hermanos y justamente el martes de Carnaval se encontraba con su hermanito menor, de 7 años, y esperaban a su hermana, para ir al barrio La Peña a casa de la abuela.

Oropeza residía al final de la calle 1 del barrio Los Luises, ubicado en la parroquia Unión del municipio Iribarren.

Cuenta una de sus tías, quien no quiso identificarse, que el joven se encontraba en su domicilio cerca de las 9:30 de la mañana, su madre salió para saber si había agarrado el teléfono de su hermana y se fueron hasta la mitad de la calle.

Mientras Oropeza esperaba, de forma sigilosa llegaron dos sujetos que sorprendieron al joven, quien se encontraba de espalda. Uno de los hombres sacó un arma de fuego y sin importarle la presencia del niño de 7 años, desenfundó su arma de fuego y disparó en dos oportunidades en contra del muchacho.

Un proyectil ingresó en el cuello y otro en el abdomen.

Oropeza se desplomó en el piso frente a su hermanito menor y los criminales escaparon. El niño entró en desesperación y al oír los disparos, la madre y las tías salieron y encontraron al joven herido. Fue trasladado al hospital por sus seres queridos.

– La atención en el principal centro asistencial fue excelente-comentó un primo de Oropeza, los médicos siempre estuvieron atentos, le realizaron dos intervenciones quirúrgicas en las que salió bien, pero el joven estaba inconsciente. La tarde del miércoles abrió sus ojos, no podía hablar por las máquinas que tenía, sus familiares estaban muy contentos y llenos de esperanza, pero a la medianoche de ayer sufrió un paro respiratorio, no soportó y falleció.

Los seres queridos de Oropeza estaban conmocionados por lo sucedido.

Funcionarios del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) acudieron al lugar de los hechos, realizaron la inspección del sitio del suceso y comenzaron las investigaciones. Hasta ahora y por la forma como se dio el crimen, manejan una posible venganza en contra de la víctima, porque sus criminales no le quitaron ninguna de sus pertenencias, solo su vida.

Sin identidad

A la medianoche funcionarios del cuerpo detectivesco ingresaron el cuerpo sin vida de un hombre de aproximadamente 20 a 25 años, de contextura delgada, piel morena, cabello corto, quien tiene un tatuaje en una de sus piernas que dice Martha.

La víctima vestía unas bermudas marrones y un suéter azul con rayas blancas, estaba descalzo.

El hecho fue en el sector Nueva Esperanza, ubicado en la vía a Las Veritas, al norte de la ciudad, a eso de las 8 de la noche de ayer.

Quienes residen por la zona no quisieron decir nada al respecto, la única información que aportaron es que el sujeto era conocido como “El Caracas” y le decían así porque llegó hace meses junto a otros jóvenes quienes indicaron que venían de la ciudad capital. Posteriormente ellos se fueron y él quedó solo.

Se conoció a través de una fuente ligada a la investigación que la víctima fatal estaba involucrada en el robo de una motocicleta, además de que solía robar a personas de la comunidad. Al parecer, unos hombres a bordo de una motocicleta, llegaron para saldar cuentas.

A “El Caracas” le dieron un disparo en la boca y en el hombro derecho, quedando tendido en medio de una calle de tierra. Sus asesinos al ver que cumplieron con su cometido se fueron.

La víctima fatal no ha sido identificada, su cadáver se encuentra en la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda.

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