Notas Pastorales – Segundo Domingo de Pascua: “Ver para creer”

“Tomás uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos, cuando vino Jesús. Y los otros discípulos, le decían,  “hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Sí no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”.

Como aparece claramente en el texto bíblico, Tomás no acepta el anuncio de la resurrección de Cristo, que le hacen sus compañeros, su comunidad.

De igual forma muchos hombres hoy, pueden llegar a no aceptar a Dios, ni a su iglesia, ésta última como testigo, de la resurrección de Jesucristo. El hombre hoy como ayer, ser pensante, exige evidencias medibles para sentirse reforzado en sus creencias. Pide signos y señales tecnológicas.

La ciencia pareciera invadirlo todo, da la impresión de que el único método válido de conocimiento, sea el científico, de tal manera que lo que no se puede constatar, se rechaza. Camus, como Tomás, afirma: “Lo que siento y lo que palpo, he ahí lo que conozco”.

De allí el cuidado que el cristianismo debe poner en saber presentar ese testimonio eclesial. Sin olvidar aquello de que si no se quiere aceptar la verdad, tampoco habría argumento, ni razón para la aprobación de dicho testimonio.

En la práctica, entonces puede existir un ateísmo sistemático. Es decir un negar a Dios expresamente y de forma arrogante, en parte, por un cierto fanatismo autosuficiente y por falta de una visión global de la fe.

Para Hertmann, la idea de un Dios, Creador, Omnipotente sería justamente la antítesis de la autonomía absoluta del hombre.

Por ello el Concilio Vaticano II en el documento “Gozo y Esperanza” Nº 20 dice: “Con frecuencia el ateísmo moderno reviste también la forma sistemática… lleva el afán de autonomía humana, hasta negar toda dependencia del hombre, respecto a Dios; los que profesan este ateísmo afirman que la esencia de la libertad consiste en que el hombre es el fin de sí mismo, el único artífice y creador de su propia historia”. El texto conciliar sugiere que esa posición busca apoyarse sólo en el hombre técnico, para quien la tecnología lo es todo.-

El comunismo marxista, tiene una teoría ética que no deja espacio para Dios. Dos son las características que el mismo concilio, refiriéndose al ateísmo marxista señala:

1. La religión es considerada un obstáculo para la liberación económica y social, porque la esperanza de la vida futura destruiría las energías de la edificación de la cuidad terrena, por ello el marxismo dialectico, debe comprometer por completo todas las fuerzas del hombre, de los grupos y de las naciones en la consecución de la liberación material del hombre

2. el modelo marxista, tal como se ha experimentado, en varias partes del mundo, ha perseguido la religión de muchas formas, entre otras por la violencia directa o psicológica, a fin de borrar o pretende eliminar toda referencia a Dios; para ese sistema, el único Dios es la ciencia, la tecnología y la materia.

Sin embargo a pesar de las líneas ateas de ese esquema social que sólo pretende creer en lo que ve, la presencia de Dios se ha engrandecido, en esos mismos pueblos, en donde el fracaso económico y social del marxismo comunista, ha hecho colapsar al ateísmo mismo. Hoy más que nunca esas comunidades sienten a Dios, como creador y guía de la historia, que no desea la humillación de sus hijos y que sólo anhela que los hombres como hermanos, tengan justicia, libertad, paz y fe.

 

Santo Padre

‘Evitemos ser cristianos murciélagos’

 

Francisco explica que hay fieles que tienen miedo a la Resurrección. Su vida parece un funeral

Ciudad del Vaticano, 24 de abril de 2014 (Zenit.org)

Hay cristianos que tienen miedo de la alegría de la Resurrección que Jesús nos quiere donar y su vida parece un funeral, pero el Señor resucitado está siempre con nosotros.

Pidamos al Señor que haga con todos nosotros lo que ha hecho con los discípulos, que tenían miedo de la alegría: que abra nuestra mente y que nos haga comprender que Él es una realidad viva, que Él tiene cuerpo, que Él está con nosotros, que nos acompaña y que Él ha vencido. Pidamos al Señor la gracia

de no tener miedo

de la alegría”.

 

Evangelio

(Juan 20,19-31)

Al anochecer del día de la resurrección, donde se hallaban los discípulos, se presentó Jesús y dijo: “La paz esté con ustedes” mostró las manos y el costado, les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. “Reciban al Espíritu Santo. ”Tomás, no estaba y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”.  él contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, no creeré”. …Jesús se presentó y dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; y no sigas dudando,”. Tomás respondió: ¡“Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

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