Centenario de la revolución rusa (2)

Pedro Rodríguez Rojas |

¿Por qué a pesar de la campaña de descrédito internacional, de todas las limitaciones, contradicciones, desviaciones y las derrotas históricas, el socialismo sigue siendo considerado como una alternativa válida y necesaria por mucho de los habitantes de este mundo? La respuesta aunque es compleja puede ser dramáticamente resumida en la evaluación de cinco siglos de capitalismo, que ha dejado como consecuencia que al tiempo que hemos alcanzado altos índices de desarrollo tecnológico- que permitirían producir alimentos suficientes para todos los habitantes del mundo- tengamos más de mil millones de personas que padecen de hambre física; más de ochocientos cincuenta millones son analfabetas; mil millones carecen de agua potable estimándose que para el año 2025 la cifra sea de 3500 millones de personas; 2400 millones no tienen acceso a servicios sanitarios 350 megamillonarios reciben anualmente ingresos que superan la suma del PIB de cuarenta naciones donde viven 3.500 millones de personas.

Buena parte de estos problemas se resolverían si se redujeran solamente 50 mil millones de dólares, apenas una pequeña fracción del gasto militar anual que hacen los países (calculados en unos 980 mil millones) de lo que se gasta en drogas (900 mil millones), en alcohol y cigarrillos (600 mil millones) o lo mismo que se gasta en perfumes y cosméticos (100 mil millones).

El planeta está siendo amenazado en llegar a niveles que impidan la subsistencia de muchas especies incluyendo la humana. En pleno discurso globalizador solo las siete grandes potencias dominan el 75% del mercado mundial, solo cinco naciones del Consejo de Seguridad de la ONU – aunque en realidad sólo los EEUU- pueden decidir violar las soberanías y asesinar a los pueblos de los países del tercer mundo sin ninguna restricción. Y que no salgan a decir -como lo han señalado los apóstoles del neoliberalismo (Eucken, Mises, Hayek, entre otros)- que las razones de nuestro atraso es porque no nos hemos abierto totalmente al capitalismo, ¿cinco siglos de capitalismo y tres décadas de neoliberalismo salvaje no bastan?
¿Pero cuál es el capitalismo victorioso? El de los Estados Unidos, el país más endeudado del mundo donde existe un 20% de población en estado de pobreza y donde se segregan a los negros y los inmigrantes de los países subdesarrollados? El que interviene y viola la soberanía de otros países a su antojo. ¿El mayor vendedor de armas del mundo? Un país con caída violenta de la productividad y con una capacidad de ahorro cuatro veces inferior a Japón, China y tres veces con respecto a Europa Occidental. O hablamos de Europa, que a pesar de, los esfuerzos ponen seria resistencia a los procesos de integración, fundamentalmente Inglaterra; madre del liberalismo económico. ¿Y los casos de corrupción, mafias organizadas, el terrorismo y los que es peor, los grados de xenofobia a que ha llegado y que parecieran revivir al nazifacismo?
¿Son el Japón y los Dragones Asiáticos las excepciones? Demostrado están los males que también acarrean las economías superhabitarias, pero sobre todo ¿son conocidas las inhumanas condiciones de vida en ciudades como Tokio? ¿Las consecuencias de un estilo de vida mecanizado? ¿Por qué es tan frecuente el suicidio juvenil en el Japón? ¿Y los regímenes de fuerza en los países del sur-este asiático? Estas naciones sufren graves problemas de contaminación, drogas, delincuencia, violación de los derechos humanos, racismo, corrupción y terrorismo en grados muy superiores a los países subdesarrollados. ¿Son estos regímenes políticos cada vez más autoritarios, cada vez más conformados por oligarcas de las finanzas y representantes del nacionalismo xenofóbico, los modelos de democracia liberal a seguir? ¿Puede alguna de estas naciones erigirse como modelo para los países subdesarrollados? Continuará…

Pedro Rodríguez Rojas
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