Por la puerta del Sol – Como en el arte y en la vida, Navidad es una actitud

Amanda N. de Victoria |

Hay artistas cuyas obras coinciden con su vida; hay maestros que logran convertir su mirada sobre el mundo en trabajos conmovedores y bellos; hay padres que conectan mano y corazón para entregar al mundo una obra sólida, humana, humilde y sencilla.

Navidad es fe, es una simple creencia personal, es querer cambiar aprovechando que el momento feliz pasa, como en la vida todo pasa.
Si su hijo recibe amor, amor sembrará y eso recogerá usted, si le enseña a observar las obras de Dios, terminará analizando cada obra y de acuerdo a esta, terminará siendo un hombre humilde, feliz y agradecido. Si usted es generoso, su hijo será un hombre generoso, si usted es violento, eso cultivará en su hijo. Observar y pensar terminan siendo una elección de vida y el encuentro de un oficio y un destino.

A veces dentro de nuestro yo profundo, nos vemos obligados a replantearnos la búsqueda, a dejar a un lado lo que nos inquieta y avanzar con actitud positiva. Todo lo que vemos, sentimos y analizamos son lecciones que nos llevan por el camino que elijamos y este camino no excluye edades. Nunca es tarde cuando se quiere hacer algo, y si es lo que nos gusta y amamos, superamos las coordenadas del tiempo para proyectarnos hacia el futuro con lo que hacemos, donde confluyen todos los tiempos de la vida, los idos y los por venir.
La vida está llena de retos a los que hay que enfrentar de manera decisiva, arriesgada y rigurosa. Venezuela ha vivido y vive los peores momentos de su historia. Han sido años de enajenación y barbarie política, de venganzas, de odios y mucha represión contra las libertades y derechos de un pueblo que se muere de hambre y de mengua.

Es Diciembre el mes de la alegría, época de encuentros y regresos, de celebrar y hacer memoria de todo lo que anhelamos. La Navidad ya empezó, aunque mustio se muestre el otrora amanecer gaitero y sus famosos conciertos que sonaban hasta la madrugada. La dictadura nos excluye y cierra la oportunidad de comprar un pernil o un pavo, el pan de jamón de todos los Diciembres, igual que las hallacas se convirtieron en artículos de lujo.
Dejemos a un lado la amargura que nos sepultó en lágrimas todo el año. Se acerca Navidad y la noche cargada de un puñado de estrellas y de alegría.
Personalmente procuro conservar los ritos que aprendí de niña y convertirlos en símbolos de algo más. Ellos encierran valores que debemos conservar y defender. Diciembre es el mes del pesebre, de nuestras tradiciones, de los villancicos, del Niño Jesús.

Los villancicos nos llevan automáticamente a la infancia. En lo personal mantengo con mis hijos los ritos del pesebre. Por supuesto las cosas cambian, pero es necesario mantener sobre todo en los niños los ritos, porque se convierten en referentes de lo que creemos y de lo que somos.
Navidad nos lleva a la unión familiar, a compartir, a darnos los unos a los otros, a reunirnos alrededor de Dios hecho niño. Nada es más grato en la vida que conservar lo hermoso de la tradición, sus símbolos y ritos. En mi hogar se conservan porque nos resistimos a que muera en nosotros el niño que renace en el corazón cada Diciembre.

Están de fiesta los cielos, la tierra y el corazón. Se nos han ido los hijos a los que añoraremos y recordaremos con amor en esta navidad, esperando que regresen un día a la tierra que los vio nacer. Como en el arte y en la vida la Navidad es cuestión de actitud…
Por favor Dios, nace por esta vez en Venezuela y libérala del yugo opresor.
Feliz navidad Holanda, Colombia, Chile y Venezuela.

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