#OPINIÓN Desequilibrio económico y espiritual

Eduardo Iván González González | Foto: Archivo/Referencial |

Para recordar: “Comerán, pero no se saciarán; se prostituirán, pero no se multiplicarán, porque han dejado de hacer caso al SEÑOR” (Oseas 4:10). Uno de los grandes problemas que tiene la humanidad, es el grave desequilibrio económico que existe. Nos referimos a la riqueza mal distribuida, natural o inducida: Hay pocos ricos y muchos pobres.

También hay un desequilibrio espiritual, en este caso, mostrado por el profeta Oseas, cuando le señaló al pueblo de Israel que no obedecían al Señor Dios, por su idolatría
y los pecados aceptados por los sacerdotes.

Ambos aspectos pueden aplicarse a nosotros actualmente, cuando tendemos a no
hacerle caso a Dios, especialmente violando lo escrito en Éxodo 20. Por ejemplo, dicho
pueblo tenía la promesa de la fecundidad y sin embargo le pedían a la diosa de la fertilidad,
y por ello el profeta dijo que no se “multiplicarían”, por haberse alejado de Dios (C.B.A.,
T4, p. 922).

Hoy, hay gente pidiendo a dioses ajenos; a seres humanos (así estén fallecidos) y eso evita recibir las bendiciones que Dios tiene preparadas para todos o el país. Nos preguntamos: ¿Han abandonado a Dios los gobernantes de Venezuela? Eso no lo sabemos, pero un gobierno puede estar ignorando al Señor y al Decálogo, especialmente, cuando está dispuesto a ayudar solo a un grupo de personas y no a todos sus habitantes.

Nuestro gobierno aparenta dar demostraciones de “amar” a sus ciudadanos (repetimos, solo un grupo de ellos) cuando entrega bonos, bolsas de alimentos y se alardea que en estos últimos 17 años han aumentado 33 veces el salario mínimo, creyendo eliminar
el desequilibrio económico que existe, pero de nada sirve, porque todo aumenta.

Según datos de google.com.co (2018), el sueldo mínimo de los Estados Unidos está
por el orden de 1.256,7 dólares; y se hace un mercado con un promedio de 500 dólares, eso representa el 39% de su ingreso. Ahora bien, en Venezuela, el salario mínimo, más la cesta ticket, llega a unos “Bs F” de 5.196.000 (notilogía.com).

De acuerdo al cenda.com, junio 2018, la canasta básica compuesta por: Alimentos,
artículos de higiene personal y del hogar, vivienda, salud, educación, vestido y calzado,
cuesta un promedio de 100 millones de bolívares, por persona. Entonces, acá es al revés
que en otros países, el sueldo mínimo representa el 5% de dicha canasta. Es decir se
necesita 20 salarios mínimos para cubrir parte de las necesidades básicas personales.

El desequilibrio económico es notorio y no es correcto que haya personeros del gobierno, sean del tren ejecutivo, militares, afines o similares, que ganen de 100 a 240 millones de bolívares; cuando encontramos, en Venezuela, personal de la salud (enfermeras, médicos, y otros profesionales de la administración pública) ganando ni si quiera un millón de bolívares al mes ¿Será por eso que se han emigrado tantas personas? ¿Eso será lo que andan buscan nuestros gobernantes?

Volviendo a Oseas (4:10), está escrito que el pueblo dejó de hacerle caso a Dios (al Señor) y a veces, queremos cambiar las autoridades o su mente, pero pareciera que somos
nosotros los necesitamos cambiar primero, para no dejarnos marear más con “bonos”,
“misiones”, “cajas de alimentos” y más. Si llegan, bienvenidos. Pero, el desequilibrio
económico y espiritual se observa cuando buscamos lo material primero y no a Dios. Los gobernantes (“políticos”) nos hacen confiar más en “remiendos” humanos, más que las
bendiciones, promesas y soluciones divinas.

Tal vez, si cambiamos nosotros, abandonando ídolos, pecados, corrupción y encomendamos a Dios algunas salidas humanas, es probable que el Señor nos pueda
escuchar, para que se termine pronto el desequilibrio económico y espiritual.

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