#OPINIÓN El rincón de los Miércoles

LRM | Foto: Archivo |

Eso de “Venezuela es otra” es una sentencia que pretende disfrazar el estruendoso fracaso del sistema político impuesto por quienes, a nombre de una tal revolución, han mal gobernado a este país durante más de 20 años. Basta conocer o sufrir las consecuencias del socialismo del siglo XXI para entender las palabras del Sir Winston Churchill cuando aseguraba su convencimiento que se trataba de una “gran fábrica de pobres”. Venezuela, nuestra amada tierra, los multiplica de una manera asombrosa y a esa tragedia hay que agregarle niveles de delincuencia nunca vista, incluyendo, por supuesto, a los depredadores de las arcas públicas de donde se han llevado casi todo el dinero impunemente. Un lector amigo me preguntaba, por ejemplo, por qué nadie del gobierno sabe del paradero del ex presidente de Pdvsa, Nelson Ramírez, a quien acusan de haber quebrado a la que fuera una de las grandes empresas petroleras del mundo. Yo, humilde escribidor, no tengo ni idea donde puede estar. Igual sucede con otros beneficiados del sistema socialista, hombres y mujeres que disfrutan a placer de lo conseguido en la caja petrolera. Choros siempre han existido y hecho de las suyas aún en países educados, pero aquí, en mi amado país, se mueven como pez en el agua a pesar del sin número de policías a los que hemos confiado nuestras vidas y nuestros bienes. En mi caso, uno de esos choris-man me levantó el viejo celular que me acompaña desde hace varios años, con una velocidad digna de mejor uso. Me me gustaría recuperarlo, al menos el chip, para conservar la imagen de mis hijos, tan lejos de mi corazón. Puede quedarse con el aparatico y hasta soy capaz de darle una recompensa si me regresa la tarjeta SIM. Por cierto, ha sido inútil conseguir una nueva porque algunas empresas telefónicas parece que hacen cursos para amargar la vida a los usuarios. ¿Saben cuánto me exigieron por una tarjetica con nueva línea? Pues, más de cien millones de bolívares y no hubo manera de convencerlos para adquirir el chip perdido. Solo en los grandes centros comerciales los venden sin el requisito de adquirir un nuevo número. Ayer fui a uno de ellos, pero ¡oh sorpresa!, no había línea y no la habrá por varios días, según el dependiente de la tienda. ¿Por qué no hay línea? Vaya pregunta difícil de contestar. Si se la formula a un revolucionario es muy segura su respuesta culpando al imperio o a la guerra económica, inventos en los cuales ya nadie cree.

II

Otra muestra de la inoperancia del sistema político nacional es la falta de imaginación de sus mentores, especialmente cuando se trata e los servicios públicos. El Transporte es el Talón de Aquiles del gobierno, y sus víctimas los millones de usuarios convertidos por obra y gracia en sardinas trasvasadas en unidades autobuseras del siglo pasado que bien pudieran servir de alimento a las empresas que se ocupan de alimentar los hornos de las siderúrgicas. ¿Saben cómo han diseñado las nuevas rutas? Los avispados dueños de esas líneas han recortado los trayectos y aumentado el precio del pasaje sin solicitar permiso a las autoridades ni a los ciudadanos, tristes víctimas de las circunstancias de un país desarticulado, incapaz de protestar por los desafueros de unos cuantos desgraciados a las que poco les importa la vida de sus pasajeros. La alternativa al bus no es precisamente la mejor. Al desaparecer los “Por puesto” surgen los “Libres”, vehículos en su mayoría sin licencia para operar este tipo de transporte y menos responsables de cualquier accidente que ocurra. Como es de suponer, el precio del servicio es impagable para la gente de menores recursos. Oscila entre los 500 y un millón de bolívares, según el recorrido. Alegan los descomunales precios de sus neumáticos, baterías, aceite para el motor y otras menudencias que están obligados a pagar a costa del pasajero.

III

No ha podido esta revolución aligerarle la carga a los ciudadanos. O no saben cómo hacerlo. Se conforman con vestir de rojo, aparecer en la insípida televisión o en programas de radio donde repiten los discursos de los jerarcas. No hay respuestas adecuadas para mejor la calidad de vida de sus administrados. La verdad no sé cómo ha sido el resultado del cambio de nombre de Hidrolara por “Aguas de Lara” para la Gobernadora, aunque no creo que bien a juzgar por las quejas de las familias que viven alrededor de la Iglesia La Paz por ausencia de una semana del preciado líquido. Claro que Venezuela es otra.

IV

Estoy seguro que no existe en este planeta Tierra un evento deportivo que pueda igualarse a los Mundiales de Fútbol. Incluyo entre los más importantes a las Olimpiadas, a pesar de opiniones, minoritarias claro, al respecto. 32 equipos han llegado a Rusia en busca de la robusta Copa que viste de oro su mejor vestimenta, unos con un favoritismo abrumador, y el resto simples mortales con más sueños que realidades. América Latina está estupendamente representada por Argentina como gran favorita y ligamos con los dedos cruzados a un Perú que llega a la cita con 36 años de retraso, a México, que siempre clasifica y a las modestas selecciones de Honduras y Costa Rica. Creo en España como fuerte candidata a llevarse la Copa Mundo y pienso en el poderío que le imprime Cristiano Ronaldo a la selección de Portugal. Nada está escrito aún que no sea la emoción y la pasión con que se juega en este gran balón donde vivimos más de 7 mil millones de vibrantes seres humanos.

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