#OPINIÓN REFLEXIÓN

William Amaro | Ilustración: Victoria Peña |

Medicina para el Sistema Inmunológico

Sistema inmunológico  puede definirse como  “Conjunto de estructuras y  procesos biológicos  en el interior de un organismo que le permiten mantener la homeostasis  o equilibrio interno frente a agresiones externas o internas “Wikipedia”. Esto quiere decir, que por medio de una serie de pasos, su cuerpo combate y destruye organismos infecciosos invasores antes de que causen daño. Cuando su sistema inmunológico está funcionando adecuadamente, le protege de infecciones que le causan enfermedades. Pero, si bien es cierto que este se encarga de combatir  virus, bacterias o cualquier otro organismo infeccioso que amenace su salud,  si ocurre una falla, el mismo sistema que ha sido diseñado para protegerle, puede también volverse en su contra.

Cuando meditamos en la forma tan perfecta cómo funciona el organismo humano, crece cada vez más nuestra admiración por su Creador.  Estamos plenamente convencidos, que Dios, a sabiendas que el pecado tomaría por asalto la vida de sus criaturas, diseñó en el cuerpo humano ese sistema  inmunológico. Por lo cual, tenemos el deber, de hacer los que nos toca para protegerlo. Necesitamos cuidar todos los flancos abiertos en nuestra vida que puedan debilitar nuestro sistema inmunológico. Y el trato que tengamos con los demás es un factor muy importante en la fortaleza de este sistema natural del organismo y de ello queremos hablar hoy. Es decir, debemos cuidar  nuestras relaciones con el cónyuge, los padres, hermanos, compañeros de trabajo, familiares en general, amigos y vecinos. Y sobre todo, nuestros pensamientos, actitudes y deseos en función a la terrible crisis que estamos viviendo en este país, por cuanto si no lo hacemos, los principales perjudicados vamos a ser nosotros. Ya que dejaremos vulnerable nuestro sistema inmunológico.

En el año de 1996 los doctores Janice Glazer y Ronald Glazer publicaron un estudio realizado en cónyuges que llevaban aproximadamente 42 años de casados. Estas parejas discutían y se agredían verbalmente constantemente. El estudio comprobó que mientras más discutían y se agredían su sistema inmunológico se debilitaba cada vez más. Cualquier estudioso de la psicología pudiera concluir, que en tantos años juntos, esa conducta era parte de sus vidas y estarían ya acostumbrados a ella, pero la ciencia demostró todo lo contrario. Luego, hicieron otro ensayo con parejas recién casadas. Se les indicó tuvieran una conversación de media hora acerca de sus perspectivas de futuro. ¡Sorpresa! Las parejas que discutieron más y se tornaron intolerantes reflejaron una baja considerable en su sistema inmunológico.

Se cuenta también un caso muy triste.  Un eficiente contador, quien trabajaba para un acaudalado hombre de negocios, se le notificó que su empleado estrella se había suicidado en la oficina. Cuando el hombre llegó al sitio del suceso, le mostraron una nota dejada por el suicida que decía. “En 30 años de servicio, nunca recibí una palabra de aliento. Estoy harto”. Ojo. Sin palabras de aliento,  la vida puede llegar a tornarse sin sentido. Dios a través del apóstol Pablo dejó instrucciones precisas para cuidar nuestro sistema inmunológico. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Efe.4:29.  Quiere decir, dar aliento, levantar el auto estima,  hacerlos sentir bien. Ser amables, tolerantes, pacientes benignos con todos. Jesús nos diría  “Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”Gal.6:2  ¡Esa es la medicina! ¡Hasta el MARTES de la semana que viene por la WEB DIOS mediante!

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios