#OPINIÓN Rueda el Balón 23-07-18

Fabio Eduardo Pabón | Foto: Archivo/Referencial |

Sin ninguna duda, la organización del Mundial de Rusia 2018 solo se puede calificar de impecable en todos los sentidos y en todas las variables. Allí, en esa apreciación, coinciden todos quienes estuvieron vinculados al certamen de forma directa y de forma indirecta. Sin embargo para revestir de un toque de ensoñación a la cita Mundial rusa, la suerte los tocó con su varita mágica y les regaló de entrada, el juego España-Portugal. Fue una apertura esperada con mucha expectativa por el planeta fútbol, sin ser con rigor de exactitud el juego inaugural pero si la luminaria con todos los focos encendidos que el mundo esperó.

La verdad que a nadie le pasó por la mente que España y Portugal serían protagonista de un maravilloso partido de fútbol. Esa presentación dejó al mundo entero satisfecho en la exigencia futbolística, tal fue el precioso tramite del juego que, de allí en adelante, todo fuese aceptable bajo el manto de lujo que dejó el mejor partido del certamen y ya nadie dudo del éxito total del Mundial Rusia porque de entrada el mundo degustó el mejor plato de ese manjar del balompié ofrecido en banquete virtual y real. Ese juego aseguró, de inicio, el éxito total. El cotejo fue mucho más que una confrontación técnica, fue, además, una demostración de equiparar fuerzas mentales, de calibrar virtudes, de comprobar y confrontar condiciones, de comprobar propuestas y de exhibir recursos y soluciones al instante requerido.

España como equipo fue una verdadera factoría para producir calidad en serie, ni una sola jugada fue producto de la improvisación, ni de los apuros de un equipo confundido, fue esencia y sustancia futbolística, pureza de acción colectiva, quizás, la única forma de enfrentar a un rival conducido por la genialidad desbordada y sin falsas poses de Cristiano Ronaldo, quien no paró de jugar nunca y mucho menos de disfrutar la acción. Se jugó a ras de piso, a ras de césped, a ras de grama, pelota al pié, pelota dominada, pelota gobernada, pelota dirigida y exacta, dibujo geométrico sobre la cancha y sobre la cancha el arte de jugar al fútbol. Rusia a lo largo de ese cotejo, España-Portugal, recibió el aporte emocional de un fútbol sincero y espectacular, todo lo que vino después fue ganancia absoluta…

El hispano-brasilero Costa, lucha, forcejea y gana una pelota bravísima con el defensa Pepe, al borde del área, furioso lance, busca el marco, se revuelve ante la marca de un defensor, después dos defensores, después tres defensores, guerreros lusitanos y saca un derechazo rasante que cruza invisible por “el bosque humano” y se mete en la raíz del palo derecho del cancerbero. Partido bravo y para guapos. España manda y ordena con el juego empatado en las postrimerías del primer tiempo. Pelotazo profundo del lateral derecho portugués, Guerreiro, en busca de Cristiano o Silva, llega Silva en la raya del área, Ramos y Piquet parpadean, nada más parpadean, en la marca y ya es tarde, recibe Cristiano y, sin vuelo de choque, golpea de zurda al marco, la pelota se desliza maquillando la grama, De Gea la ve venir, un instante antes de llegar a su guante, pica, es mortal, De Gea resigna, gol de Portugal, Cristiano se divierte y divierte al mundo que es lo mejor.

Ataca España que es un goce ofensivo por la placidez de sus deslizamientos y su dibujo técnico, centro desde la izquierda, dos rebotes para el otro costado y en el segundo y al borde del área portuguesa, aparece el lateral español Nacho, quien la ve venir y a media altura y sin dejarla picar, inclina el cuerpo y la empalma de tres dedos con derecha y la mete a media altura junto al palo derecho del marco lusitano. Uno de los dos mejores goles del Mundial. Golazo. Gana España 3 por 2.Pero Cristiano anda suelto. Piquet engancha a Cristiano muy cerca de la media luna del área. Fatal. Cristiano toma distancia, castiga de derecha, las torres laterales de la derecha de la barrera española, Piquete y Busquets, saltan para desviar. Inútil. La pelota los supera, cruza rauda, impulsada por el soplo divino, De Gea resigna cuando el balón se lleva las telarañas del vértice superior izquierdo. El fútbol maravillado por tanta gracia los premió con el empate a 3 goles. El Mundial es, y lo fue, un éxito futbolístico.

De regreso a lo nuestro

Ayer se inició el torneo clausura del la liga de Primera División del Fútbol Profesional de Venezuela y hoy continúa con la presencia el cuadro Deportivo Lara. Los crepusculares se presentan en condición de visitantes en la ciudad de Maracay ante el cuadro Atlético Venezuela conjunto de la capital de la República que tendrá sede alternativa en esta ciudad de Maracay. Lara es uno de los miembros del grupo que siempre parte en condición de favorito para colocar su nombre en la lista de notable y serios aspirantes. Algunos jugadores marcharon del plantel y otros ingresaron. A quienes se fueron les deseamos suerte en su nueva ronda profesional y quienes ingresan a la nomina, les damos la bienvenida a una divisa y a una afición de notables deseos por hacer la cosas bien y ejecutar los planes de la mejor manera. El técnico González sigue al frente de la estrategia y dirección del cuadro larense. La presentación en calidad de local para Deportivo Lara está pautada para el próximo domingo en el estadio Metropolitano ante “las campanillas” del campeón Deportivo Zamora. Así que de esta manera se abre el abanico de la temporada de clausura y veremos sobre el terreno de juego el contenido futbolístico de los dirigidos por Leo González. Volver a los torneos internacionales es una premisa del fútbol larense por la sencilla razón de que contamos con fuerzas y valores para lograrlo.

Ferretería Cataldo

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