#OPINIÓN Venezuela y su circunstancia

Julio Portillo | Foto: Archivo |

No hay en la Historia Política de Latinoamérica una situación constitucional tan enredada como la actual en Venezuela. Un Presidente pasado a juicio por la Asamblea Nacional, acusado de corrupción, que debe cesar en sus funciones y se auto relige ilegalmente. Que sigue nombrando y cambiando Ministros en una especie de ritornelo. Las mismas caras convertidas en toeros, que pasan de comunicaciones a educación,  o de salud a obras públicas.

Una Asamblea Nacional en funciones que quintando al mandatario, no nombra al nuevo Presidente, dejando el ejecutivo acéfalo. Que no evalúa el perfil del Jefe de Estado que se necesita aunque sea en transición. Que no termina de nombrar el nuevo CNE, ni al Contralor y que no desconoce las decisiones del Fiscal nombrado por el Presidente, que no oficia al TSJ en el exilio. Que no le advierte a los acreedores extranjeros que acuerdos y tratados celebrados por el ejecutivo sin aprobación del legislativo son nulos y que esas deudas y convenios derrocado el nicolato no serán reconocidas.

Una Asamblea Nacional Constituyente apócrifa, convertida en poder supremo actuando desde policía, árbitro electoral y hasta ocupada de los Clap y la ruta de la empanada.

Un CNE donde el único miembro opositor guarda silencio ante las operaciones ilegales del organismo, al cual la empresa que certificaba el resultado de los comicios declaró en Londres que la elección de la constituyente había sido un fraude. En esa elección el CNE sumó más de un millón de votos inexistentes.

Un servicio exterior que está en manos de militares y familiares de los jerarcas del régimen, sin profesionalismo alguno, cuya mejor prueba ha sido el espectáculo de vergüenza dado por los dos últimos cancilleres en la OEA.

Es claro que no existe separación de los poderes. La Fuerza Armada, autorizada constitucionalmente para restablecer el imperio de la ley se encuentra completamente plegada a la dictadura y se habla de cientos de oficiales detenidos o en juicios militares.

Como dice Gustavo Le Bon, parece que la única libertad que poseen los venezolanos en la actualidad es escoger su servidumbre. Venezuela es un país sin libertad de prensa y con un gobierno que ante tanta arbitrariedad ejerce el poder con las garantías constitucionales suspendidas permanentemente.

Ya existe un Tribunal Supremo de Justicia y una Fiscal nombrados debidamente en el exilio. Venezuela necesita un Presidente aunque permanezca en el exterior, reconocido por la comunidad internacional. Debe ser un político con experiencia, conocido en el mundo. Doscientos Alcaldes de varios continentes pidieron la libertad de Antonio Ledezma, recibido en los últimos meses por Jefes de Estado y Parlamentos de varios países. Ese nombre debiera ser considerado por la Asamblea Nacional.

George Bernard Shaw ha dicho que “La gente culpa siempre a las circunstancias. Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y, si no las encuentra las crea”.

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