Para que no votemos

Ramón Guillermo Aveledo |

La remoción y detención de nuestro Alcalde Alfredo Ramos, abusiva en el fondo y en la forma, no es un episodio solitario o excepcional. Tampoco es una mera excrecencia del sainete “constituyente”, esa huida hacia atrás que el régimen ensaya a ver si se salva o al menos si prolonga su agonía. Es parte de una estrategia más de fondo y de más aliento, así que no juzguemos por las apariencias.

Lo que fracasó con Ceballos y Scarano, si bien el tachirense sigue preso y Scarano inhabilitado, pues Patricia y Rosa ganaron aplastantemente las alcaldías de San Cristóbal y San Diego, se reitera ahora en versión más perfeccionada y en un contexto caracterizado por el avance político de la oposición que ha llegado a los 2/3 de la Asamblea Nacional, el crecimiento abrumador del descontento, la profundización y extensión de la crisis económica y social a las cuales la crisis política impide atender y resolver. Por eso sus propósitos afinan la puntería.

Con la ANC quitaron del medio, de un empujón que es a la Constitución, a la Fiscal General. El Ministerio Público es eslabón fundamental para las arbitrariedades mediante procesos judiciales. Y tienen en la mira a la Asamblea. Si no han disparado es porque hacen análisis costo-beneficio con la opinión internacional.

No podemos olvidar a Ledezma. Presos Delson Guárate de El Limón y Alfredo Ramos. Depuesta Lumay Barreto de Guasdualito. Fugitivos los alcaldes Warner Jiménez de Maturín, Gustavo Marcano de Lechería, Carlos García de Mérida, Omar Lares de Ejido, Ramón Muchacho de Chacao y si nos atenemos a la amenaza inminente, David Smolansky de El Hatillo. Apuntado con el revólver judicial José Barrera de Palavecino y varios otros en la mira.

Lo que se busca es socavar la Unidad por su base exitosa de setenta y seis autoridades municipales que gobiernan localmente al 42% de la población del país. Súmese a ello la inhabilitación de Capriles y Guarulla, en cuya perspectiva ha de mirarse la de la Diputada D´Elía. La escandalosa medida contra la tarjeta de la MUD en siete estados. Una ofensiva desmoralizadora desde abajo, con el doble propósito de quitar sustento a la Asamblea Nacional y, al desprestigiar al voto y presentar como inconducente la lucha democrática, provocar decisiones contra la participación electoral.

El régimen no quiere competencia y como no ha podido derrotarnos, busca sacarnos del juego con persecuciones e inhabilitaciones y, si eso no basta, convenciéndonos de que el camino político es inútil, que no vale la pena y, a propósito de eso, dividirnos.

Lo que sí quiere promover este gobierno es la desesperanza, para que abandonemos el país o la lucha. Para que nos rindamos. O la desesperación, para que emprendamos aventuras en un terreno, el de la precipitación y la violencia, donde tiene todas las de ganar.

Eso es lo que quieren. Nosotros decidimos si caemos en su trampa o damos la pelea.

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