Planteamientos – Almiranta: ¿Un golpe de timón en Lara?

Alexis J.Guerra C. |

A propósito de las inquietudes de siempre en torno al desarrollo regional y local, y la nueva manera de abordarlo, es necesario insistir en la continuidad de un debate que se profundiza y va arrojando conclusiones no definitivas, como es de suponer, bajo la premisa generalizada, asociada a la idea del cambio como una constante, que no hay nada definitivo, todo es relativo y está en construcción.
En el contexto actual, de cara a las perspectivas que se proyectan en el ámbito regional y local, es posible asumir que en el nivel de incertidumbre propio de la dinámica de nuestra época, la gestión de cualquier institución así como de la ciudadanía, en general, en medio de una crisis indiscutible, requiere de lineamientos precisos y medidas diferentes, bajo un esquema de concertación que rompa los esquemas anteriores. ¿Puede plantearse un giro de timón por parte de la Almiranta?
Las victorias políticas tiene un significado positivopara quienes alcanzan y aspiran a detentar el poder, pero la gobernanza está indisolublemente condicionada por los logros que se alcancen en torno al modelo socioeconómico que se ponga en marcha.La ejecución de cualquier plan de desarrollo pasa por la evaluación de los objetivos y metas alcanzadas, a riesgo de convertirse, como ha ocurrido hasta ahora en la historia de la planificación nacional y regional, en un mero ejercicio técnico y académico, cuya legitimidad y credibilidad está severamente cuestionada. Gobernabilidad y desarrollo económico generan sustentabilidad.
Más allá del esfuerzo por formular un Segundo Plan de la Patria, convendría colocar en el tapete y retomar, para efectos del desarrollo regional y local, los Lineamientos Generales contenidos en el Plan 2001/ 2007, además de los planes regionales que en ese momento se elaboraron.
Los resultados proyectados en ese entonces, a partir del diagnóstico acerca de los desequilibrios existentes en materia de desarrollo en el territorio de nuestra entidad federal estuvieron lejos de concretarse, sin desconocer una inversión social considerable, el impacto en el cambio de las condiciones de vida, a la luz del entorno actuales y del riesgo/país, reconociendo incluso el efecto de la guerra económica y el bloqueo financiero internacional, obliga a pensar que el modelo no está funcionando, según lo esperado.
Hoy cobra fuerza la metáfora en cuestión, sobre todo cuando recordamos que fue el propio presidente Chávez, antes de su desaparición física, producto del análisis de la realidad, quien llegó a plantearlo. Equivaldría a corregir el rumbo en medio de una tormenta para sortear las dificultades hacia un destino seguro.
Las experiencias en materia de reforma económica que han implementado otros países representan un aval para iniciativas que en materia de desarrollo sustentable regional y local puedan tomarse. Ese desarrollo es endógeno y no homogéneo en el ámbito nacional. ¡Lara potencia no es una utopía!
Es un proceso que se construye con una voluntad política capaz de nuclear en un sistema red de innovación y gobernanza a los distintos actores, con una visión a mediano y largo plazo que trascienda un mero periodo de gobierno y que comprometa a todos en la atención a las necesidades de la presente generación, sin tener que hipotecar los recursos para el bienestar a las generaciones futuras.

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