Planteamientos – Cementerio de inmigrantes

Bien pudiera calificarse asì, el final dramático de quienes van hundiéndose en el mar Mediterráneo, al naufragar sus esperanzas y hacer de sus tumbas las aguas del sur de Europa. Las cifras se abultan cada vez más, tratándose de los tradicionalmente arrojados desde el denominado cuerno africano, encarnación de los “condenados de la tierra”, parafraseando a Fanon, pero ahora por efectos de la célebre operación Primavera Arabe, propiciada por los principales países que integran la OTAN, con base en la propuesta estadounidense.

Nada sencillo entender la problemática que al respecto enfrenta hoy la Uniòn Europea. El infierno de Dante resulta insuficiente como metáfora, se queda corto, al momento de describir un escenario donde se entretejen diversos factores que desembocaron en lo que son hoy esos países.

Convertidos, muchos de ellos, por obra y desgracia del juego de poder internacional, en exportadores ilegales de ciudadanos abrazados al sueño europeo. La inestabilidad política y los conflictos bélicos internos continúan diezmando una población que incluye civiles, sin que las potencias intervinientes, supuestamente, promoviendo el objetivo de resguardar y garantizar la paz y la democracia, en nombre de la libertad, erigidos en guardianes de la soberanía mundial, dejaron tras de sí una estela de crímenes equiparable a decisiones que implican, a no dudar, lesa humanidad.

Quiérase o no, muchos de los cadáveres que flotan en ese inmenso mar, forman parte de esa contabilidad criminal. Mientras tanto, luego de redefinir su política exterior, ahora promueven medidas de carácter legal para frenar dichas inmigraciones, sin reparar en las causas y, a lo sumo, encarando el Mea Culpa, como ha sido siempre.

Refieren especialistas, (M. Beramendi, dixit), que el caso de Libia es ilustrativo, al lado de Siria, Libia, Eritrea, Somalia y Egipto. Los gobiernos de Italia y España, procuran apoyo en la Asamblea General de las Naciones Unidas, para que el Consejo General apruebe una resolución que les permita hundir los buques que utilizan las mafias que trafican con los inmigrantes. Por supuesto, cuando se compruebe que están vacíos. La misericordia es una manera de encubrir las verdaderas responsabilidades. Como herramienta diplomática es funcional.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), estima que diariamente la guardia costera italiana rescata entre 500 y 1000 personas.De acuerdo con reportes de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), 35.000 migrantes llegaron en barco al sur de Europa desde principios de año, y 1.600 desaparecieron en la travesía.

La propia ONU, según su vocero principal, el secretario general, Ban Ki- Moon, ha puesto en la agenda internacional la magnitud de la tragedia, al advertir que se está convirtiendo al Mediterráneo en un “mar de la miseria”. A raíz del reciente naufragio de un barco en las costas de Libia, con cientos de inmigrantes ahogados, cuestionó la indiferencia europea y dijo sentirse profundamente apenado, tras lo cual llamó a Europa a redoblar esfuerzos para enfrentar la crisis. Pero la indiferencia es generalizada.

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