Planteamientos – Ciudades y empresas quebradas

La noticia no podía pasarse por alto. El reciente anuncio de la quiebra de la ciudad de Detroit generó el esperado revuelo en el ámbito internacional, convirtiéndose en otro disparo, en medio del coro de alarmas hace rato encendidas, propio del tablero donde se despliega la crisis financiera del capitalismo mundial que ha dado lugar a innumerables debates, entre otras interrogantes, acerca de: ¿Por qué quiebran las ciudades y las empresas?
No resulta nada fácil imaginar que una ciudad como Detroit, otrora símbolo del poderío industrial estadounidense, asiento de las no menos famosas empresas automotrices: General Motors, Ford y Chrysler, esté en bancarrota, sin que eso signifique su desaparición del mapa.
Lejos de dar rienda suelta a la imaginación para pasearse por el mundo de las civilizaciones y ciudades perdidas en el tiempo histórico, como pueden sugerirlo: el caso emblemático de los Mayas o las ilustrativas referencias a La Atlántida, El Dorado y Utopía, el Alcalde David Bing, detonó la bomba noticiosa cuyos efectos sísmicos están evaluándose. Parte de sus declaraciones incluyen lo siguiente: “Más de 100 ciudades de Estados Unidos tienen los mismos problemas que tenemos. Detroit es una de las primeras en declararse en quiebra, pero definitivamente no será la última. Tenemos que fijar un punto de referencia en cuanto a la forma de solucionar nuestras ciudades”.
La declaración de bancarrota incluye una deuda de 18,000 millones de dólares, el agotamiento de las arcas estatales y una pérdida constante de población, luego de decenios enteros de gestión pública ineficiente que la tornaron previsible, con todas sus consecuencias políticas, económicas y sociales: alrededor de la mitad de la deuda de la ciudad es con fondos de pensiones y seguros de salud de jubilados, lo que hace de los actuales y los antiguos asalariados de la ciudad los mayores perdedores potenciales de una reestructuración de la administración de la “ciudad motor”.
Entre los argumentos que justifican la solicitud de bancarrota ante el Tribunal Federal de Quiebras, se señala que: la ciudad cuenta con 78 mil edificios abandonados; la mayor tasa de homicidios en casi 40 años; la población pasó de 1.8 millones de personas a 700 mil habitante, en los últimos cincuenta años; integrantes de la clase media y empresarios abandonaron la ciudad, agobiados por el crimen; la recaudación fiscal llegó a su techo; la urbe entró en el ranking de las ciudades más peligrosas de los EEUU; únicamente un tercio de las ambulancias trabajan y los carros, tanto de la policía como de los bomberos, se encuentran en mal estado. El 40 por ciento de los servicios de iluminación no funcionan. El 26 % de las personas viven bajo el umbral de la pobreza, dos veces mayor que la media nacional.
La figura de una Ciudad en Quiebra es asimilable jurídicamente a la típica figura empresarial, dentro del Estado de Derecho que rige para la sociedad estadounidense, de acuerdo con el Código de Bancarrota, Título 11, Capítulo 9, sostiene Guillermo Moreno. Entre las causas de la moratoria o quiebra, está la manera cómo el Alcalde y los administradores de la ciudad, financian la obtención de los recursos por medio de obligaciones contraídas por emisión de bonos y contratación de préstamos bancarios en mercados financieros que debido al colapso del mercado inmobiliario años atrás, ha sido imposible cancelar, lo cual reclaman justificada y legalmente los acreedores, agrega el citado analista.
¿Qué sigue? Pese a que el gobernador del estado de Michigan, Rick Snyder, niega la posibilidad de solicitar el rescate federal, el procedimiento similar en el caso de las empresas está en el ambiente mediante un plan de ajuste que no traduce nada bueno para los ciudadanos. La experiencia europea así lo confirma.
“Detroit no está sólo”, advierten otros especialistas, desde una perspectiva sistémica que fundamenta el “efecto dominó”. Mientras, la ingobernabilidad se extiende por todo el globo evidenciando la incapacidad de más de un funcionario público en la gestión de las ciudades y empresas quebradas.

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