Planteamientos – Paz vs represión y violencia

Alexis J Guerra C |

Filósofos e historiadores de todos los tiempos se han encargado de prodigar

advertencias acerca del fenómeno y sus consecuencias, sin que las lecciones

hayan sido aprendidas y asimiladas por algunos dirigentes y gobernantes. Ya en

la primera mitad del siglo pasado, al final de las dos grandes confrontaciones

bélicas, se pensó que la experiencia fuese aleccionadora. Desilusión total.

Se crearon instancias mundiales para tratar de garantizar la paz, como en el

caso de la Organización de la Naciones Unidas, ONU, y regionales como la

Organización de Estados Americanos, OEA. La práctica evidencia cómo desde

adentro se dinamita a las instituciones colocándolas al servicio de los intereses

de un poder hegemónico, sin importar la magnitud de la violencia y la represión

ni el costo en vidas y la destrucción física y cultural de pueblos enteros. En el

panorama actual de cara a las decisiones de los demás líderes mundiales, el

discurso, los esfuerzos y las decisiones del Papa Francisco en favor de la Paz,

lucen insignificantes e intrascendentes. El boicot está a la orden del día en

países de todos los continentes. ¡Hasta en América! Las tensiones por una

guerra nuclear o no nuclear y las intervenciones son cada vez más crecientes.

El caso venezolano es patético. Más allá de la significación del proceso

independentista, con el saldo que dejó, la tradición histórica contabiliza un déficit

acumulado considerable en los siglos posteriores, en detrimento de la Paz y a

favor de la violencia y la represión, en medio de la búsqueda de la estabilidad

política y el bienestar general. El período denominado de reinstauración

democrática que se inicia con Rómulo Betancourt está marcado por la

subversión del orden público a tal extremo, que el Gobierno tuvo que suspender

las garantías constitucionales para enfrentar con el aparato represivo del Estado

(Ejército, SIFA y DIGEPOL), el terrorismo y la violencia auspiciado por la

oposición, representada en los partidos de izquierda, en aquel entonces: PCV y

MIR, cuyos diputados fueron inhabilitados. Entre otros textos, El Libro Rojo, del

historiador Luis Cipriano Rodríguez, recientemente fallecido, recoge testimonios

interesantes al respecto, frente a versiones que muestran otra visión.

Cada vez que se puso en jaque al poder gubernamental (1989, 2002, 2012 y

2014), al igual que hoy, la represión y la violencia superaron a la Paz. Sin

prescindencia del contexto en cada época, parece reafirmarse la constatación de

una impronta histórica asociada a la incapacidad de la dirigencia política e

institucional nacional por colocarse a la vanguardia de los requerimientos de

política. La participación de actores internacionales condenando la represión del

Gobierno y sin alusión a la violencia de la oposición es significativa.

El juego más adictivo en esta temporada de semana santa fue el de la violencia y

la represión. Nuestro estado Lara marcó la pauta macabra. El gobernador, bajo

presión política, creó el Consejo por la Paz y la Justicia. Loable iniciativa, al

incorporar al gobierno local. Sin hipocresía, se requiere la cooperación de la

Policía Nacional para enfrentar a paramilitares, mercenarios, tarifados,

guarimberos y colectivos.

Al momento de escribir estos planteamientos está por iniciarse las marchas

convocadas por Gobierno y Oposición. Sin ingenuidad política, ojalá se imponga

la PAZ y la inteligencia por encima de la estupidez y la barbarie institucional.

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