El Rincón de los Miércoles 13-09-2017

I

Domingo en la mañana. Usualmente la gente se levanta un poco más tarde aprovechando el feriado. Esta vez no sucedió así. Desde las seis de la mañana el movimiento de vehículos y de peatones revelaba un acontecimiento fuera de la rutina de un día feriado. Los barquisimetanos decidieron ir a los centros de votación donde dos candidatos presentaban su nombre como aspirantes a la gobernación del estado Lara. Ambos decían representar al sector opositor del gobierno del presidente Nicolás Maduro en una campaña electoral muy breve, diferente a las elecciones generales. Esta vez el proceso no fue “vigilado” por los militares, tampoco hubo presencia física del desprestigiado Consejo Nacional Electoral. Los testigos de mesa eran seguramente militantes de Voluntad Popular y del llamado “Progresismo”. No hubo en consecuencia enfrentamientos verbales o físicos de importancia, o mejor dicho, este cronista no presenció ningún incidente, como suele ocurrir en otros procesos. El ambiente en el Colegio de Abogados y en el parque infantil “Alberto Ravel” ¿sabían que así se llama? era casi una fiesta popular, alegre, entusiasta, donde los saludos y los abrazos entre conocidos deseando suerte a sus candidatos provocaba comentarios simpáticos entre los votantes. Un abogado con voz de trueno llamaba la atención del conglomerado: “Esa es la verdadera democracia, sin trampas ni presiones de ningún tipo y muy alegre, como pueden ustedes ver. El que logre sacar la mayoría de votos, ese gana… y punto. No quiso, sin embargo, decir cuál era su favorito. En las afueras de los locales donde estaban las mesas había un frenético movimiento de aliados de los dos aspirantes. Cada uno se disputaba la atención de los que llegaban a sufragar para ofrecerles ayuda en la búsqueda de las listas. Los avispados vendedores ambulantes se habían levantado también muy temprano para aprovechar la afluencia de público en los alrededores de los lugares indicados para el sufragio. El voto era secreto, aunque cada quien lo manifestaba sin ningún temor y a viva voz. La fiesta de la democracia había comenzado.

II

2.30pm. Un vuelo rasante por los mismos lugares nos ofrecía otro aspecto que llamó la atención de muchos: la ausencia de jóvenes en las mesa. Alguien lo justificó alegando que los chamos suelen levantarse muy tarde los domingos, pero que al final llegarían. Mi experiencia electoral saltó preocupada. Ya era hora de recibir en oleadas a los chicos opositores y éstos brillaban por su ausencia. Un veterano especulaba sobre una orden no escrita de no participar en ese “teatro” considerando las declaraciones presidenciales donde se amenazaba a los futuros gobernadores con la destitución inmediata si no se sometían a la Constituyente a la cual consideran ilegal. “No importa quién gane la consulta, saben que están condenados a recibir órdenes de una asamblea ilegal” -explicaba un estudiante universitario- que se identificó como un observador independiente. Las colas se hicieron más pequeñas al avanzar la tarde dominical y los muchachos siguieron desaparecidos ignorando la jornada electoral.

III

4.50. Ya casi concluido, el proceso, los activistas de Voluntad Popular y del Progresismo decidieron levantar los campamentos. Curiosamente ninguno de ellos se manifestó ganador de los comicios. La cordialidad se mantenía. Solo la espera de contar los votos cubría alguna expectativa no satisfecha entre los protagonistas. Las improvisadas salas electorales se quedaron solas y los encargados de la limpieza hicieron un buen trabajo. Muchos de los activistas estaban sin almuerzo, solo con pequeños refrigerios se defendieron hasta el cierre oficial de las mesas. Una o dos horas más tarde comenzaba la final del Abierto de los Estados Unidos donde Rafael Nadal enfrentaba a Kevin Anderson, un desconocido tenista sudafricano. La victoria, como lo saben correspondió al raqueta hispano, quien junto a la media compatriota Garbiñe Muguruza ocupan desde el lunes los primeros lugares en el ranking mundial.

IV

Lunes. 8.00am. Ya todo está consumado. Los números dijeron que la propuesta del Progresismo había ganado la consulta del domingo. La abstención ha sido la gran ganadora con cifras muy por debajo de las pretendidas. Hasta la hora de redactar estas notas las cifras eran desalentadoras para ambos candidatos. Nada para presumir de algo, señalan los entendidos en política. Ya habrá suficiente tiempo para el análisis de los especialistas, que tendrán que preguntar a los jóvenes el motivo de la ausencia en los centros donde estaban convocados.

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