El Rincón de los Miércoles 24-05-17

Luis Rodríguez Moreno |

I

Me tomo algunos días para visitar a los hijos. Casi dos años sin verlos me parece una eternidad y me obliga a agradecerle a la tecnología por permitirnos hablar y mirarlos en la pantallita que nos devuelve una precaria imagen con la cual tenemos que conformarnos. También impide a los chicos ver las lagrimotas paternas en primer plano. No es tan fácil permitirnos ese “lujo” de viajar al exterior. Mi condición de jubilado en este país frustra cualquier movimiento corporal allende los mares, pero ahí estaban mis chicos haciendo un gran sacrificio para apoyar un viajecito que soñamos todos los “exiliados en nuestra propia tierra. Ya Maiquetía no es el aeropuerto internacional que conocía. Me lució esta vez sombrío, inanimado, con gente extraña pendiente de cada viajero al que miran algunos con envidia sana y otros con ojos inyectados de rabia por no poder abordar una nave y marcharse del país como diariamente lo hacen muchos venezolanos. Un rápido paseo por los mostradores del “internacional”, nos devuelve una imagen deplorable. Sólo la amable gente de Santa Bárbara, muy madrugadora, se esmeraba para hacer más llevadera las gestiones de chequeo y embarque. Valga decir que esa aerolínea nos sorprendió gratamente durante el periplo. La nave despegó a la hora convenida y regresó con una puntualidad inglesa. Mirar el ingreso del pasaje podía ser una caso de observación para los sicólogos sobre el comportamiento emocional del ser humano. La mayoría de los pasajeros eran personas con menos de 40 años que intentaban mirar por las ventanillas con la vana esperanza de ver una cara familiar y despedirse, quién sabe hasta cuándo. Tres de horas de silencio, apenas roto por el paso de las buenas-mozas de SB y de la voz del capitán Serrano explicando las características de la ruta a seguir. La frontera imaginaria que nos separa del país quedaba atrás. Adelante, las imágenes muy diferente a las nuestras.

II

Al salir del túnel que comunica con el frontal del aeropuerto extranjero, el drama intenso con decenas de personas abrazando a sus seres queridos. Muchas lagrimotas acompañadas esta vez de sonrisas y besos. Alguno mostraron con orgullo la bandera tricolor en la ceremonia de bienvenida antes de perderse en el endemoniado tráfico de vehículos que rodea a la terminal aérea. Mis chicos hicieron la observación sobre la cantidad de venezolanos que han llegado al gran país del norte. En una arepera conocimos a varios con historias migratorias muy parecidas unas a otras. “Tal vez, dice José Armando López, un recién graduado de ingeniero en la UCV, puede haber algún problema de racismo, pero no es lo común. JAL trabaja en una hamburguesería mientras consigue un mejor trabajo, pero no se queja. Los gringos aprecian el talento venezolano y cuando alguien se engancha en una empresa las cosas resultan mucho más fáciles para poder hacerse de un permiso de trabajo, camino hacia el Green-card que legalice su permanencia en los EEUU. En el “Arepazo”, emblemático lugar del Doral, se forman grupos no solamente para saciar apetitos nostálgicos, también para saber las últimas noticias de esa patria tan cerca y lejana que se llama Venezuela. ¿Regresarían alguna vez? –les pregunto. Las respuestas son diversas. No hay mayoría visible. Unos dicen que si, otros más pesimistas explican que pasará mucho tiempo antes que el país recupere la normalidad. Alguien me pide aclarar algunas noticias sobre acosos a otros venezolanos por considerarlos amigos del gobierno venezolano. “No es así, sólo cuando estamos seguros que son los llamados ´enchufados´ les reclamamos su actitud para que todos sepan de quienes se trata”.

III

El amor es un sentimiento universal que también sirve para soportar las penas del alma. No hay límites para enamorarse y compartirlas, pero también es elixir que provoca alegrías y solidaridades. “Si es con una venezolana la ganancia es doble –dice José Manuel Rodríguez, un chico portugueseño-. “La belleza natural de la mujer criolla es un valor agregado”. También hay uniones entre gringos y criollos, asunto que facilita legalizar la estadía en gringolandia, entre otras cosas. En lo que casi todos coinciden es en estar pendiente de lo que pasa en Venezuela. La mayoría de los canales regionales tienen espacios dedicados a la gran colonia de compatriotas que viven en el sur de la Florida. No solo la televisión se ocupa de ofrecer noticias de acá. La radio es un medio “invadido” por el talento criollo y ayuda, de una manera u otra, a no perderle pista a lo que ocurre o no ocurre en el país. En el exilio no se habla de adioses, sino de “nos vemos pronto”. Cuando eso suceda, los hijos que un día decidieron marcharse volverán a casa, con otros hijos, algunos catiritos, y otros más morenos, para entregarle su amor a esta tierra de gracia que nunca olvidaron.
FINAL: Un oasis deportivo en medio del drama diario: El Real Madrid legítimo campeón de la Liga después de una sensacional temporada. Y es que los buenos siempre ganan cuando se lucha dando lo mejor que se tiene en cada lance, cuando se premia la constancia y la convicción. El Madrid del Bernabéu, de la Castellana y de la hermosa Casa Blanca está hoy de júbilo compartido con millones de personas en todo el mundo, especialmente en este rincón de afectos. Hala Madrid!, CAMPEONES.

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