Todo está consumado

Julio Portillo F |

La famosa frase de Cristo en el Calvario sirve para también decir en la grave situación por la que atraviesa Venezuela, todo está consumado. La dictadura de Maduro ya no esconde nada, con el mayor descaro se hacen o se anuncian las cosas y un silencio por calificar tanto de la oposición como del pueblo en general hace inexplicable la quietud.

Conocí en París, en mis estudios de postgrado al profesor Maurice Duverger y en Maracaibo a George Burdeau, que visitó Venezuela. Ambos cientistas políticos franceses coinciden en señalar que los pueblos de climas cálidos son más dados a soportar pacíficamente durante mucho tiempo los regímenes autoritarios. En los países de climas templados, los cambios revolucionarios estallan primero en las mentes que en las calles, los habitantes en invierno leen mucho resguardados del frío.

La tiranía venezolana gana procesos electorales, casi con la máxima de primero se cuentan los votos, después se hacen las elecciones, que el gobierno casi siempre gana. Nadie se explica que con los centros electorales vacíos, una abstención de casi el 80%, el gobierno gane todas casi todas las Alcaldías y diga que votaron nueve millones de venezolanos.

No hay día en que Venezuela no sea noticia en el mundo. Ya por la hiperinflación que tiene arruinados a los venezolanos, por la muerte de niños desnutridos, por los sobrinos de la pareja presidencial ahora condenados por narcotraficantes y con graves denuncias sobre el mandatario y algunos de sus funcionarios, por la quiebra de Pdvsa, por los escándalos de corrupción de Rafael Ramírez y su combo, los fraudes electorales, por las sanciones que las potencias aplican a la dictadura o por los desaciertos de la oposición venezolana.

Ya no hay palabras para describir lo que ocurre. Se habla de bancarrota, desastre, caos, calamidad, desgracia, en fin, se afirma que Venezuela está en ruinas. El gobierno insiste en aplicar un modelo económico que no ha dado resultados positivos en algún lugar del mundo. Ninguno de los países que tuvieron regímenes comunistas en la Europa del Este, invadida después de la segunda guerra mundial, por tropas rusas, está haciendo manifestaciones para que vuelva un socialismo marxista.

Una de las gráficas en que puede comprobarse los desaciertos de Chávez y Maduro es en el plano financiero. Inventaron el sucre como moneda para hacer pagos de petróleo y fue un fracaso; intentaron repotenciar la moneda con el llamado bolívar fuerte y no resistió la permanente caída de la moneda,

Retiraron el billete de cien bolívares, el pueblo corrió a los bancos a deshacerse de ese dinero y terminaron dando unas explicaciones poco convincentes para mantenerlo, ahora hablan del petro, una criptomoneda virtual que como los bitcoins depende de la confianza de los inversionistas, que no tiene precisamente el régimen venezolano.
Como el tiempo de navidad es de esperanza, no nos queda sino decir: “Señor en tus manos, encomendamos el futuro de Venezuela”.

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