Nuestra justicia en terapia

Se encuentra tan mal, que necesita de un terapeuta que le indique el tratamiento y los medicamentos para su curación.

Entre las causas, bastantes conocidas por la población venezolana, tenemos la corrupción, el vicio, extravío de expedientes, la falta de ética, la mala aplicación de las leyes, amor al dinero y pare usted de contar.

Por supuesto, que no son todos, pero los culpables, le causan un grave daño a la justicia en Venezuela. Y estos males ocurren a nivel mundial.

Ahora bien, mientras tengamos funcionarios en nuestra justicia, mal preparados, aquellos que aplican la justicia por un interés personal, con su moral y ética por el suelo y no exista castigo alguno, nuestra justicia seguirá internada en un quirófano para, tratar de, salvarla.

Mientras tanto, los pobres, los sedientos de justicia, los confiados, los esperanzados, seguiremos sufriendo, con una esperanza lejana y sin soluciones.

Por suerte para algunos creídos, tenemos una Constitución, muy bien redactada, pero todo se queda en el papel. Por ejemplo, el Art. 21, que dice: ”Todas las personas son iguales ante la ley, y en consecuencia no se permitirán discriminaciones (…) en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades. El numeral 2 indica, condiciones jurídicas, medidas positivas a favor de las personas o grupos…y así, sucesivamente. Lo anterior, se da solamente en el papel, porque cuántas persona asisten a diario a las comisarías policiales, al Cicpc, a fiscalías, a los tribunales o cualquier otro organismo de seguridad y se burlan de ellas. Las posibles soluciones son a largo plazo. Dependiente de la situación o problema lo archivan hasta nunca más saber del caso. Muchos manifiestan que lo hacen con la finalidad de cansar a las personas y no vuelvan más.

Son pocos los que son perseverantes hasta lograr su objetivo o solución. Otro elemento dañino es el desconocimiento de nuestras leyes, por parte de la mayoría de los venezolanos. Para reclamar debemos conocer nuestros derechos de lo contrario los jueces y fiscales juegan la pelota con nosotros.

Imagínense, lo importante que resulta conocer el significado del Art. 26 de nuestra Constitución: ”Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, (…) y obtener pronta decisión. El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa, y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles”. Tremendo artículo. ¡Qué bello¡ Pero, en verdad, se cumple. Tiene usted acceso de hablar con un juez, cuando lo necesita.

Cuántas veces lo ha podido hacer. A lo mejor, nunca. Se creen unos dioses. Nadie los puede ver, ni hablarle, ni siquiera preguntar por ellos, por que es sospechoso lo regañan o lo sacan del lugar. Con razón digo y seguiré denunciando lo negativo de nuestra justicia. Todo es una mentira al pueblo.

Menos mal que Venezuela fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. El Estado tiene como fin el bienestar y la prosperidad del pueblo. Porque de lo contrario estaría nuestra justicia muerta y enterrada, desde un larrrgo rato. “La justicia aunque lenta, siempre alcanza al delincuente” Simón Bolívar.

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