En el Teatro Teresa Carreño: Zucchero se paseó por todos sus éxito

La Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño fue testigo del regreso del afamado cantante italiano Adelmo Fornaciari, mejor conocido como “Zucchero”, quien ofreció un espectáculo de dos horas el pasado martes. Un concierto donde sus seguidores se dieron un banquete a rememorar temas de diferentes épocas.

Antes de que el icono del sombrero llegara al escenario, la antesala la ofreció el grupo venezolano C4 Trío, quienes se montaron a las 8:10 pm. para colmarse de aplausos ante la perfecta ejecución con sus instrumentos en cada pieza. Virtuosos de los cuatros, que junto a un bajo, hacen de las suyas en cualquier tarima.

A las 9:10 pm. se escuchó la inconfundible voz del italiano, quien llegó con un sobretodo, su guitarra y su inseparable sombrero. Sentado comenzó su repertorio con el tema Un soffio caldo y siguió Il suono della domenica; acompañado de de una banda que lo haría brillar durante toda la noche. Una velada nostálgica, con toques de euforia y emoción.

En el recinto se instaló una pequeña comunidad italiana que brincó y aplaudió al artista cada vez que se los pedía, ya fuera en inglés, italiano o medio español; eso era lo de menos, su genuino entusiasmo tenía a sus seguidores contentos de volverse a encontrar con un artista que ha dejado huella en innumerables escenarios y en compañía de varios artistas.

No se conformaba con escucharlos cantar, de forma expresiva, le pedía con sus brazos que se levantarán de sus asientos, que se divirtieran con su fiesta musical que había traído, su Tour Chocabeck, nombre de su último disco 2010. Interpretó Soldati nella mia città, È un peccato morir, Vedo nero, Oltre le rive, Un uovo sodo, Chocabeck, entre otros temas.

Recorrió el escenario – como un muchachito – de punta apunta, paseándose entre los géneros musicales que lo han caracterizado, el blues, pop, rock, funky, soul y R&B. La sala no estaba a reventar, pero quienes fueron se hicieron sentir sin reservas, y con euforia le gritaron, al cantante de 56 años, “te amo” desde uno de los balcones.

Sin muchas palabras, pero con mucha energía, exclamó: “¡Vamos Caracas!”, ya para cerrar se quitó el sombrero y se puso una máscara roja para cantar Diavolo in Me. “Muchas gracias Caracas. Que Dios los bendiga, suerte. Chao”, dijo el italiano.

Se retiró, pero volvió para interpretar con su guitarra Senza una Donna, en ese momento fue sorprendido por una fanática que violó la seguridad para abrazarlo y darle un beso. El italiano quedó pasmado, pero siguió su show con el tema Miserere, nombre del disco que lanzó en 1992, y que fue editado en inglés e italiano; donde dicha canción la grabó a dúo con Luciano Pavarotti. Cabe destacar que la letra de esta canción en su versión en inglés es de Bono,U2.

El cantante se despidió con She’s my baby y Per Colpa Di Chi, el reloj marcaba unos minutos después de las 11:00 p.m.

C4 Trío, orgullo nacional

El talento nacional que abrió el espectáculo del italiano Zucchero, el pasado martes, fueron los virtuosos de C4 Trío, quienes dejaron sin palabras, y abismados, a todos los presentes. Con una ejecución magistral con sus cuatros.

Empezaron como tres mosqueteros: Jorge Glem, Héctor Molina y Edward Ramírez; más tarde se le sumó al proyecto el bajista Rodner Padilla, quien ha tocado con innumerables artistas, joven que llegó para darle un toque elocuente a este genuino trabajo en las cuerdas.

Para describir el trabajo de estos jóvenes hacen falta adjetivos. Sus prodigiosas manos son mágicas, se mueven de forma imperceptible y de manera veloz para sacar cualquier melodía, sin importar el género. Por eso se pasearon por sus propios temas, un par de joropos y hasta una canción de The Beatles.

Al finalizar el público se levantó para ovacionarlos, quienes quedaron boquiabiertos de haber sido testigos de tanto talento.”Esta es la primera vez que pisamos el Teresa Carreño”, dijo con regocijo el merideño, Héctor Molina, quien con carisma siempre tuvo una frase jocosa para su público.

Foto: Evento

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