Reflexiones

Corren vientos de incertidumbre ante el futuro que se avecina.

Nuestra meta es que todo se realice en paz, de allí la actitud de paciencia y aguante que hemos asumido los que formamos parte de la oposición.
Nada de caer en provocaciones, la pregunta es ¿en qué momento esas provocaciones llegarán a tal punto que se origine un inconveniente de tal magnitud, que rebase los limites humanos de la paciencia? 
Esperemos que todo esto no pasen de ser simplemente provocaciones. La enfermedad del primer mandatario nacional ha originado todo tipo de actitudes y opiniones; lo cierto es que hay una realidad que no se puede ocultar y que el cáncer presente más que en la humanidad del presidente, en el gobierno en sí; todos se esmeran en demostrar una tranquilidad que a simple vista dejan entrever no es tal; caras de angustia, de rabia y de interrogantes. 

Los más osados andan en campaña como el presidente de la Asamblea Nacional que cada día hace un mitin en una ciudad distinta pidiéndole al Dios y a los santos, porque ahora es que se acuerdan que existen y hablándole a una parte de esta Venezuela, que sigue creyendo que en la primera magistratura está un ser omnipotente. Ojalá y entendieran que es humano y que bajo esa condición todo le puede ocurrir, como nos puede pasar a cualquiera de nosotros. La diferencia es que nuestro papel en esta vida a Dios gracias es menos tormentoso.
Estamos terminando un ciclo para comenzar otro lleno de juventud, vigor, todos los pueblos tienen que pasar por estas circunstancias para depurarse y llenarse de energía nueva y esperanzadora. Vamos a quedar muy aporreados, endeudados y pare de contar, pero para salir adelante lo único que necesitamos es tener la firme convicción de que sí lo vamos a conseguir y que esta experiencia vivida debe perdurar en la mente, no solo, de estas generaciones, sino de las que vienen, para que más nunca se vuelva a ver a ningún mortal como el salvador del mundo. Debemos darle a cada quien y a cada cosa su justo valor, ir más allá es violar las leyes de la naturaleza y ésta se encarga de recobrar, lo que los humanos pretendemos desviar. Los caminos están trazados, el que haya obrado bien tendrá su recompensa, el que lo haya hecho mal también recibirá su merecido, Dios es sabiduría y de la justicia divina nadie se escapa, del lado del gobierno las ofertas son improperios, groserías y descalificaciones, de la oposición paz, trabajo y bienestar.
Tenemos un candidato que ofrece salud, juventud y una extraordinaria educación, que le permitirá con un buen equipo dirigir los destinos de este país bajo condiciones de progreso, mientras que del otro lado lo que nos dejan es miseria y atraso. Estas y muchas otras reflexiones deben llamarnos a colocar nuestro granito de arena para que el próximo 7 de octubre ayudar a reconstruir esta nueva Venezuela.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios