Cinco hombres murieron a consecuencia de múltiples heridas de balas

Cinco hombres perdieron la existencia cuando fueron atacados a tiros: una de las víctimas residía en Quíbor, otra en Palavecino y tres en diferentes sectores de Barquisi-meto.
Las autoridades precisaron sus identidades: Jorge Luis Díaz, de 25 años, mototaxista; Humberto Julio Rodríguez Medina, de 23 años, sin profesión definida; Ronny Marcial Rodríguez Silva, de 37 años, vendedor de panqués; Edwin Bastidas, de 24 años, obrero; y Argenis José Medina Gutiérrez, de 26 años, ayudante de albañilería.

Salió a comprar hamburguesas

Suleidis Vargas, muy entristecida, al tiempo que abrazaba a su hijo de tres años, refirió que su marido, Medina Gutiérrez, salió a eso de las ocho de la noche a comprar unas hamburguesas.
Una hora más tarde se comunicó conmigo y me dijo que ya regresaría, porque al parecer se había quedado tomando unas cervecitas, prosiguió. Sin embargo, no regresó.
A las seis de la mañana, aproximadamente, recibí una llamada de una persona, posiblemente un amigo de Argenis, para informarme que a éste lo habían matado.
Se presume que el hombre fue asesinado a las 5 y media de la madrugada.
Varios tiros le habían dado en la cabeza, la única parte atacada, quedando el cadáver tirado en la vía polvorienta, conocida como la calle principal del sector El Cardenalito, del barrio Buenos Aires, en el kilómetro 16 de la autopista Florencio Jiménez.
El cuerpo quedó a unos tres metros del portón metálico de un solar cercado de bloques.
Los parientes le colocaron dos sábanas y, además, lo taparon con un enorme cartón que había sido la caja de una nevera, para evitar que los curiosos lo vieran.
Esos mismos familiares estuvieron cerca del cadáver y uno de ellos estaba muy molesto cuando vio a los reporteros gráficos.
Suleidis Vargas dijo que desde hacía cinco años convivía con Argenis Medina y su residencia está ubicada en la calle 5 del barrio Buenos Aires, a unas ocho cuadras del sitio donde fue encontrado el cuerpo sin vida.
Trabajaba como ayudante de albañilería con su primo  Joan García.
Una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas levantó el cuerpo a las diez de la mañana.

También fuea comprar comida

Ronny Marcial Rodríguez Silva, quien estaba domiciliado en la calle 4, entre las veredas 11 y 12, del barrio Ruiz Pineda, igualmente salió de su casa hacia una lunchería para comprar comida chatarra.
Su pareja, Corina Torrealba, declaró a los periodistas que su cónyuge decidió a las once de la noche ir a la calle, porque sintió hambre.
El negocio está situado a una cuadra de la casa, dijo. Al rato yo oí el ruido de varios tiros, pero no imaginé que estuvieran atacando a mi marido.
Unos vecinos del lugar llegaron a su domicilio para darle la mala noticia.
Corrí hacia el sitio, pero nadie supo decirme cómo lo mataron, comentó. No puedo decir si fue uno o fueron varias las personas que dispararon.
Con Corina Torrealba estaba procreando un niño de 3 años, pero en una relación anterior Rodríguez Silva tuvo dos hijas de 7 y 15 años.
Trabajaba vendiendo panqués por todo el estado, utilizando para movilizarse una camioneta que alquilaba.
-¿Tenía enemigos?
-Jamás llegó a contarme que hubiera tenido problemas. No puedo comprender lo que pasó.

Mototaxista quiboreño

Tres tiros recibió el mototaxista quiboreño Jorge Luis Díaz, uno en el abdomen, otro en la ingle derecha y el tercero en el pie de ese lado cuando fue interceptado por unos hampones que intentaron robarle su máquina.
Era hijo de Gívida Alberta Díaz y Asdrúbal Torrealba, residía en la avenida 13 con calle 8 del sector Reinaldo Martínez, de la capital del municipo Jiménez. Con su cónyuge, Arianna Silva, tenía un bebé de diez meses.
El asalto, contó su cuñada Angi Bonilla, ocurrió a las 3 de la tarde del sábado cuando se desplazaba por la avenida Pedro León Torres.
Díaz fue auxiliado y llevado al hospital de Quíbor, desde donde lo remitieron al Antonio María Pineda, donde fue sometido a una operación, pero falleció a las 8 y 15 de la noche del sábado.
Los atacantes dejaron la moto y huyeron, desconociéndose cuántos eran, ya que el hecho ocurrió en fracción de segundos.
En Quíbor da miedo salir, porque la inseguridad es tal que nadie está a salvo de los malandros, expresó Bonilla, quien estaba acompañada de Nohelia y Yulimar Díaz, hermanas del difunto, y su tía Sobeida Díaz.

Dos homicidios más

Durante el día de ayer no aparecieron por los lados de la morgue los familiares de otros dos hombres muertos a tiros.
Se logró saber que el cadáver de Humberto Julio Rodríguez Medina fue encontrado en la avenida principal de El Palaciero con múltiples heridas por arma de fuego.
Se presume que este asesinato ocurrió la noche del sábado por venganza, dada la gran cantidad de disparos que recibió el hombre, de quien no tenían las autoridades detalles.
A diez minutos para las cinco de la madrugada de ayer fue muerto Edwin Bastidas cuando salía de una casa en la tercera etapa de El Ujano, donde se realizaba una fiesta. Su primo, Nelson Bastidas, lo trasladó a la amergencia del hospital central AMP, pero ingresó sin signos vitales.

Fotos: Daniel Arrieta

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