Urbanizaciones del este sienten embates de la delincuencia y desidia

Santa Elena y Colinas de Santa Rosa son dos asentamientos urbanísticos al este de la ciudad, caracterizados por grandes casas y amplias calles; sin embargo, en los últimos años, estas urbanizaciones han mostrado una cara irreconocible en otros tiempos.
Pese a que la calle principal que conecta a los dos complejos habitacionales, que lleva por nombre Paseo Hípico, presenta un buen aspecto, las calles que unen las transversales y zonas aledañas son una historia diferente.
Al adentrarse a esta zona el panorama cambia, huecos en el asfalto comienzan a perturbar el andar de los vehículos; un hueco tras otro, como señales del descuido que padece el lugar.
Aunado a esto, muchas de las zonas aledañas tienen la acumulación de escombros ocasionado por la basura que se recoge en las casas, por los desperdicios que la brisa y la falta de mantenimiento acumulan en ciertas zonas y, en ocasiones, a consecuencia de construcciones que se han hecho en el lugar por parte de particulares, cuyos desperdicios quedan amontonados en el frente de las viviendas.
El llamado arte urbano y los mensajes políticos, también han dejado su huella en la zona, colaboradores del afeamiento del sitio. Quizás el flagelo más palpable, y contrastante con otras épocas, es la proliferación de portones en las esquinas de ciertas calles, además de la contratación de seguridad privada, delatores fehacientes que la zona ya no es tan segura para habitar, y que a consecuencia de esto, quienes habitan allí no les queda más remedio que resguardarse en sus predios.
Pipotes de basura llenos de cementos conectados con tubos, además de portones dotados con cercos eléctricos, completan la imagen de una zona que se cierra al resto de la población, como una medida para tratar de protegerse de la delincuencia e inseguridad que sufre el país.
Un módulo policial ubicado en un parque de la zona, ya no cumple esa función; ese destacamento ha sido cerrado definitivamente y, lo que otrora servía como resguardo a los habitantes, ahora sólo es una construcción sin uso definido.
El panorama de estas urbanizaciones es una muestra que, en la actualidad del país, ninguna zona está a salvo del descuido de los organismos públicos ni los de seguridad; la delincuencia y la inseguridad se encuentran en cada parte de la ciudad y del país.

Fotos: Edickson Durán

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