Apple comienza a dejar atrás el estilo de Steve Jobs

Casi 17 años tuvieron que esperar los accionistas de Apple, pero el momento ha llegado: la empresa más cara del mundo repartirá en los próximos tres años u$s45.000 millones. En vista de las ingentes reservas de unos u$s100.000 millones, la cúpula en torno a Cook se ha ido plegando a las exigencias de los inversores.

Para Apple, la decisión de Cook supone un punto de inflexión. A su fundador Steve Jobs, que marcó la empresa en los primeros años y en su último tiempo en forma decisiva, no le interesaban los deseos de dinero de los accionistas.

Los primeros dividendos de la firma se repartieron a mediados de los años 80, después de que su fundador fuera expulsado de la compañía. Los últimos, de 12 centavos por acción, se pagaron en 1995, cuando la firma se encontraba en un camino de obstáculos y cuesta abajo. Menos de dos años después, volvió Jobs para salvar su obra vital, pero nunca pensó en los dividendos como prioridad.

Y Jobs conservó esa estricta mentalidad de ahorro incluso tras los éxitos registrados con el iMac o el iPod, y después con el iPhone y el iPad, lo que supuso millones de dólares a las arcas de reservas de la firma. Jobs valoraba la seguridad y la independencia que daba la bien nutrida cuenta bancaria de Apple.

Y es que ya conocía bien el otro lado: a mediados de los 90 estuvo al borde de la ruina personal, cuando casi consumió sus bienes con las pérdidas registradas en los años anteriores de Apple y con sus nuevas empresas Pixar y NeXT. Cuando el estudio de animación Pixar triunfó con la cinta de animación “Toy Story” y su salida a Bolsa convirtió a Jobs en millonario de la noche a la mañana, cambió su destino.

Ahora, los u$s2,65 anunciados por acción supondrán un desembolso trimestral de casi u$s2.500 millones.

Cambios

Cinco meses después de la muerte de Jobs, es cada vez más evidente que Cook pone su propio estilo en la forma de dirigir la empresa.

Primero lo hizo con una ofensiva de encanto al mostrar franqueza en torno a las condiciones de trabajo de sus suministradores chinos.

Después, con una rápida reacción a las críticas a las carencias en la protección de datos en los iPhone y iPad. Y ahora anuncia el uso de millones para pagar dividendos y recomprar las acciones de la propia empresa.

No hay duda de que Apple está cambiando. Pero no demasiado, quiere mostrar Cook. “La innovación es el objetivo más importante de Apple y no lo perderemos de vista”, explicaba hoy en una conferencia telefónica con voz solemne. Y un mensaje a competidores y accionistas: la disposición al gasto de Apple parará cuando se trate de asegurar costes del futuro.

Y Cook no dejó duda alguna de que aún tiene grandes planes: con ventas récord de 37 millones de iPhone, Apple tiene una cuota pequeña en el mercado de los teléfonos móviles, destacó. Es sólo una cuestión de tiempo que los tablet como el iPad desbanquen a las clásicas computadoras personales en el mercado.

Y los Macs ya crecen seis años por delante del sector de las PC, aunque pese a ello tienen menos del seis por ciento de la cuota de mercado. Los dividendos de Apple “no cerrarán ninguna puerta”, añadió Cook. Aún se dispone de suficientes fondos en una “caja de crisis” para compras estratégicas.

El jefe financiero Peter Oppenheimer dejó también claro que la recompra de acciones era una medida técnica: con ello se cubrirá una parte de las acciones que saldrán nuevas al mercado al vencer opciones de los empleados. El propio Tim Cook, que recibió como regalo al llegar a la directiva en agosto del año pasado un millón de acciones, anunció que no se beneficiará de los dividendos.

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