Ventana abierta – Independencia a medias

Es imposible no iniciar este párrafo, de este artículo, sin hablar de los resultados de la Cumbre que se realizó en Cartagena de Indias, Colombia, y finalizó el 15 de abril de los corrientes. Aunque no hubo acuerdo final o formal, de todas maneras hubo negociaciones, y el adjetivo que predominó o calificó el resultado de la cumbre fue: Éxito. Y la interacción entre presidentes es considerado como algo bien importante.

Varios jefes de Estados y cancilleres entrevistados, después de esta reunión, celebraron la presencia del presidente, de los Estados Unidos de Norteamérica: Barack Obama, quien “escuchó pacientemente” diferentes epítetos descalificativos, palabras consonantes y disonantes. No obstante, uno de los países más beneficiados fue Colombia, por el provecho que le trajo la cumbre y la consolidación de su relación con el máximo país del norte.
De esta cumbre, algunos no salieron con la satisfacción o resultados que esperaban, entre ellos: Argentina, Cuba, Venezuela y Bolivia, dieron la impresión de no haber alcanzados sus objetivos. A la larga, con estos encuentros se demuestra que no se puede ser independiente totalmente; la independencia es a medias, y si no estas en las manos de unos, estas en las manos de otros.
Hace casi cinco años, el 07/07/07, en este prestigioso diario EL IMPULSO, hablamos de “La Verdadera Independencia” y manifestamos, de por sí, que el mundo está dividido; dividido en continentes, países, políticas, religiones; es la razón de cumbres como la que acaba de pasar, y a pesar que eran 33 países asistentes, no se pusieron de acuerdo en todos los puntos planteados.
En aquella ocasión, hablamos que casi todas las naciones tienen un día de Independencia, porque hubo naciones que se apoderaron por “la conquista” de algún territorio y a sus habitantes los tenían como esclavos. A pesar de esto, a la larga, nadie o ninguno somos libres totalmente en este planeta; sea una persona, o un país, para hacer hasta lo malo, sin tener alguna responsabilidad.
Sentirnos esclavos de alguien, es el motor que nos mueve ser independientes. Descubrir de quien somos esclavos, es una búsqueda que nunca termina porque tampoco van a cesar los más poderosos, de quienes tengamos que depender. Es lamentable, que en nuestro país no podamos hablar de independencia porque no pertenecemos a las naciones desarrolladas; si no nos aliamos con los Estados Unidos, lo hacemos con Irán, China, Cuba, Rusia, o cualquier país adverso a la línea de vida del más poderoso.
Tal vez, por lo anterior, un pensamiento parecido sobre independencia, se consolidó un 19 de abril de 1810. Y tomamos de la página web, “venezuealatuya.com”, lo siguiente: “Se dio en Caracas <http://www.venezuelatuya.com/caracas/index.htm>; el inicio de una etapa en la historia de Venezuela. En este día, el cabildo de Caracas, con el apoyo de parte del pueblo y de importantes sectores de las fuerzas armadas… así como de destacados personajes del clero, la sociedad, de los intelectuales, ‘depusieron’ al gobernador y capitán general Vicente Emparan y a los demás altos funcionarios españoles, enviándolos al exilio. Dicho movimiento revolucionario que se llevó a cabo de una manera incruenta, en definitiva tuvo un impacto en los campos: político, económico, social y cultural no sólo de Venezuela sino de toda Sudamérica”.
Por algunas de las razones expuestas, decíamos que, no podemos disfrutar de una libertad plena; por lo tanto, la independencia generalmente va a ser a medias. Coloquemos un ejemplo sencillo: Una persona decide ser “libre” y se dedica a consumir alcohol, drogas y cuanta cosa destruya su cuerpo ¿Es libre? No. Es un esclavo de los vicios. Este ejemplo, sobre los vicios, lo llevamos a escala global, somos esclavos de lo malo y hasta por ello, hay guerras entre naciones para que se les permita hacer, como se dice en un lenguaje popular: “Todo lo que se le venga en gana”.
Cuando hacemos lo malo, sea una persona o una nación, bien lo dijo Jesús, el Hijo de Dios: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir…” (Juan 8:44). Un poco antes, Cristo les hablaba, que si conocían la Verdad, serían libres, pero como le discutieron: “Jesús respondió: “Os aseguro que todo el que comete pecado, es esclavo del pecado… Así, si el Hijo os liberta, seréis realmente libres” (Juan 8:34,36).
Cada liberación, cada búsqueda de independencia, trae consigo desarrollar batallas hasta alcanzar la victoria. En el cielo, Cristo libró una batalla contra Satanás (Apocalipsis 12), a quien hoy, se le considera el “príncipe de este mundo” (Juan 12:31), es quien “domina” el planeta, hasta que sea exterminado (Apocalipsis 20). Como en la Escritura dice: “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28), podemos afirmar que Cristo venció al diablo en la cruz del Calvario.
Por lo anterior, White, Elena pregunta: “¿Cómo puede alguien sentirse independiente, no sujeto al Espíritu de Dios, independiente de la voluntad de Dios, independiente de las providencias y los planes de Dios? En vuestra supuesta independencia sois esclavos de un poder que está en rebelión contra Dios” (Manuscrito 56).
Todos debemos saber que es necesario depender de Dios y no de su enemigo. Ni si quiera los gobiernos, deben sentirse independientes. En ese sentido White, señala: “El poder ejercido por todo gobernante de la tierra es impartido del Cielo; y del uso que hace de este poder tal gobernante, depende su éxito. . . Reconocer el desarrollo de estos principios en la manifestación del poder de aquel “que quita reyes, y pone reyes”, es comprender la filosofía de la historia” (Profetas y Reyes, p. 368).

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios