La mujer vampiro lleva su historia de vida en la piel

No se puede negar que pararse al lado de María José Cristerna, “La Mujer Vampiro”, intimida. Su extravagante apariencia cubierta de tatuajes, varios piercings en su rostro, implantes de titanio que simulan cuernos, sus impresionantes ojos y colmillos modificados de su propia dentadura, impresionan.

Pero conversar con esta abogada y tatuadora mexicana es aún más sorprendente, por el hecho de apreciar a una mujer más coherente y centrada que cualquier otra que no tenga ni un piercing. Ella empezó a realizar las modificaciones en su cuerpo tras ser víctima de violencia familiar.

“Los tatuajes eran una forma de liberación para mí”, dijo la tatuadora.

Antes de tener este look, ella también tuvo una vida normal.

“Mi familia es profundamente católica. Estudié en un colegio religioso, me enamoré y me casé de blanco a los 17 años. Eso fue porque me sentía sola, mis padres tenían año y medio de haberse separado”, contó. Luego siguió su carrera de abogacía, ya que quería hacer las cosas bien en su vida.

Luego de un año de casada, el que era su esposo la comenzó a maltratar.Posterior al nacimiento de su cuarto hijo, lo abandonó, y se fue a vivir sola con sus tesoros: Silvana, Guillermo, Samantha e Ismael.

Desde los 14 años

La Mujer Vampiro se hizo su primer tatuaje a los 14 años.
“Después ya no lo hice más hasta que terminé la carrera de Derecho, y desde ese momento no he parado”, acotó la artista.

Las modificaciones corporales vinieron después.

“Los cuernos que tengo son símbolo de fuerza. Son implantes que fueron colocados sin anestesia, el color de mis ojos los cambié porque era como realmente quería ser yo, y mis colmillos existen porque desde muy niña me encantan los vampiros”, explicó.

En la quijada tiene un tatuaje que se hacían las mujeres de la tribu Maorí y también simboliza fuerza. Aunque le dicen La Mujer Vampiro, ella prefiere que le digan La Mujer Jaguar. Su transformación aún no ha terminado, ya que desea modificar su cuerpo aún más, implantándose cuernos detrás de la cabeza.

-¿Cómo comenzó la pasión por los tatuajes?

-Soy artista. Pinto desde los cuatro años, en óleo y con otras técnicas. Ya tengo 25 años haciendo esto, que es mi trabajo, aunado al tatuaje. El hecho de que yo tenga tantos tatuajes y transformaciones es porque es la historia de mi vida llevada a la piel y, más que eso, es mi pasión.

-¿Cómo fue la reacción de su familia?

-Mi familia lo entendió. También les di su lugar. Yo obtuve mi título de abogada, soy una persona responsable, pero al final soy una artista creativa, y eso es el reflejo de todo lo que ves.

-¿Ese es su look siempre?

-Claro! No me puedo disfrazar, soy así. En la calle llamo la atención, pero lo que se me hace maravilloso es el hecho de que los medios de comunicación te vendan de tal manera que se convierte en algo muy aceptable lo que para muchos es un tabú, y si esa es la manera para abrir la mentalidad de las personas, entonces yo entro en lo comercial, para que haya más apertura.

-¿Una de las satisfacciones que le ha traído todo esto?

-Tengo muchas, pero una de las cosas que más me enorgullece, sobre todo como mujer latina, es que tengo el Récord Guiness en este 2013 como la mujer más modificada. Pero, más allá de lo físico, la modificación ha sido mental, la apertura a la mujer, porque yo represento a esas mujeres que han sufrido mucho, pero se han levantado, y a través de todo lo que traigo muestro eso también.

-¿Qué dicen los tatuajes de su cuerpo?

-En mi cuerpo tengo pintada toda la historia de mi vida, lo bueno y lo malo, mis hijos y mi familia que son el motor de mi vida. Por ellos estoy aquí.

-¿Qué le dicen sus hijos?

-Están orgullosos porque, al final, me ven como su mamá que provee, los educa y quien corrige en su momento. La mayor es Silvana que tiene 15 años, luego viene Guillermo de 13 años, le sigue Samantha de 12 años e Ismael que tiene 11. Tengo puros adolescentes.

Ellos me ven como la figura que soy, su mamá, independientemente de cualquier transformación física. Los he educado como personas tolerantes y comprensivas. Por eso ven a cualquier persona con brazos o sin ellos, con tatuados o sin tatuajes, e igual los ven como hermanos, no hay distinción.

-De sus modificaciones, ¿qué es lo que más la ha marcado?

-Lo que más me marcó moralmente fue haberme tatuado la cara, eso lo decidí el día en que murió mi mamá. Me tatué estrellas, porque ella está en el cielo en una de ellas.

“La Mujer Vampiro” forma parte de la tercera edición Venezuela Expo Tattoo 2013 que se efectuó del 24 al 27 de enero en los espacios Dejavú del CCCT Caracas.

Fotos: Williams Toledo

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